Natalie Portman cumple 45 años con una trayectoria que cruza infancia en pantalla, Star Wars, Harvard, el Óscar, televisión y producción.
1. El debut bajo exposición temprana
Natalie Portman tenía 11 años cuando Luc Besson la eligió para El Perfecto Asesino, thriller francés estrenado en 1994. En la película interpretó a Mathilda, una niña que queda huérfana tras el asesinato de su familia y termina bajo la protección de un sicario.
El papel la colocó desde el inicio en una historia de violencia, duelo y vínculos ambiguos, lejos de los espacios habituales para una actriz infantil. En esa etapa adoptó el apellido Portman, tomado de su abuela materna, y continuó con trabajos en Fuego contra Fuego (1995), Chicas Lindas (1996), Todos Dicen Te Quiero (1996) y ¡Marcianos al Ataque! (1996).
Su arranque no fue el de una estrella infantil de comedias familiares, sino el de una intérprete asociada pronto con personajes expuestos a mundos adultos.
2. Entre Star Wars y Harvard
En 1999, Portman pasó de los papeles de adolescencia al fenómeno global de Star Wars. George Lucas la eligió como Padmé Amidala en Star Wars: Episodio I-La Amenaza Fantasma, personaje que retomó en El Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith. La franquicia la hizo reconocible para un público masivo y la vinculó durante años con Padmé Amidala, una figura principal en la trilogía de precuelas.
Al mismo tiempo, Portman estudió en Harvard College entre 1999 y 2003, donde obtuvo un grado en Psicología. Esa etapa la mostró en dos espacios muy distintos: por un lado, una franquicia seguida por millones de espectadores; por el otro, una formación universitaria que la apartó del recorrido habitual de muchas estrellas juveniles.
3. El paso al drama adulto
El paso hacia una etapa adulta tuvo un punto claro en Closer: Llevados por el Deseo, drama de Mike Nichols estrenado en 2004. Portman compartió créditos con Julia Roberts, Jude Law y Clive Owen, y su interpretación de Alice le dio el Globo de Oro a mejor actriz de reparto, además de su primera nominación al Óscar.
El reconocimiento cambió la forma en que se hablaba de ella, pues ya no era sólo la actriz joven de El Perfecto Asesino ni la figura de Star Wars, sino una intérprete capaz de sostener un personaje áspero dentro de un drama de relaciones.
Poco después, V for Venganza amplió ese registro con Evey Hammond, una joven involucrada en una rebelión contra un régimen autoritario. Entre ambas películas, Portman afianzó una zona más adulta, política y dramática.
4. La consagración con
El Cisne Negro
El Cisne Negro (2010) concentró el mayor reconocimiento institucional de su carrera. En la película de Darren Aronofsky, Portman interpretó a Nina Sayers, una bailarina elegida para protagonizar Swan Lake mientras su disciplina empieza a mezclarse con paranoia, exigencia física y deterioro emocional.
El papel le dio el Óscar a mejor actriz en la ceremonia del 27 de febrero de 2011, correspondiente a la edición 83 de la Academia. La estatuilla llegó después de su nominación previa por Closer y volvió ese trabajo una referencia inmediata dentro de su filmografía.
5. Después del Óscar
Después del Óscar, Portman alternó franquicias, cine de autor y proyectos donde asumió más control creativo.
En Jackie (2016), de Pablo Larraín, interpretó a Jacqueline Kennedy en los días posteriores al asesinato de John F. Kennedy y obtuvo otra nominación al Óscar. En Secretos de un Escándalo (2023), de Todd Haynes, encarnó a Elizabeth Berry, una actriz que visita a una familia para preparar un papel inspirado en un caso mediático.
Su etapa reciente también incluye La Dama del Lago, miniserie de Apple TV+ estrenada en 2024, donde protagoniza y funge como productora ejecutiva. Allí interpreta a Maddie Schwartz, una ama de casa de Baltimore que intenta convertirse en periodista. Después sumó La Fuente de la Juventud, aventura de Guy Ritchie estrenada en 2025, y The Gallerist, sátira de Cathy Yan presentada en Sundance 2026. Su fase actual muestra una carrera abierta a la televisión, la producción y proyectos de distinto perfil.