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HOMILÍA: Dios ama, a los que no son buenos

El único ser que nos libra del mal, es solamente Dios.

El Señor, nuncaimpone una condena; y sumanerade salvar, es llenándonos amor.

El poder Divino, está fortalecido por el amor. Ya que,  el amor, es lo que hace de Dios,  un ser todopoderoso.

Y, amándonos, es como Dios nos mueve a la conversión.

El Señor, puede llevarnos a cambiar de rumbo, con tansolo una mirada de amor.

Porque, no hay enemigo que no sea vencido, ante la presencia amorosa del Señor.

Esa, fue la experiencia de Mateo, a quien Dios lo miro con amor; y eso, lo movió a hacer un cambio en su vida.

Dice el Evangelio: “En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió” . ( Mt.9).

Hay hombres malos, que ocupan una  miradade amor.

El hombre necesita ser visto, para entender, que hayalguien a quien le importa su vida.

Cuando alguien se interesa por el otro, este será motivado, y podrá   cambiar su modo de vivir.

Aunque, la mirada de Jesús, no es de condena, tampoco de amenaza; Dios, nos ve con amor.

Por eso, Jesús puso sus ojos, en aquellos que andaban mal, para llevarlos al cambio.

El Señor,siempre tuvouna mirada amorosa,para aquellos, que habían errado.

Y, pesar del  juicio de los “bien-portados”, Jesús convivió, con los que no eran tan buenos. Porque, eranellos, los que lo necesitaban.

Y para aquellos que lo juzgaban por convivir con los malos, tuvo una respuesta: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos”. (Mt.9).

El hombre rebelde necesita de Dios; el que obra mal, no cambiará con el rechazo.

El día, que encontremos al ser que nos mire con amor, nuestra vida tendrá una razón.

Cuando sintamos la mirada de Dios, la existencia tendrá un cambio.

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.

 

Evangelio San Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos.
 
Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús los oyó y les dijo: «No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
 
Palabra del Señor.
 
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