Nutrientes como el triptófano, antioxidantes, fibra, omega-3 y vitaminas del complejo B pueden contribuir al equilibrio del cuerpo y al buen funcionamiento del sistema nervioso, aunque no sustituyen la atención médica ni psicológica.
La alimentación también puede influir en cómo nos sentimos. Aunque ningún alimento “cura” la tristeza, la ansiedad o la depresión, especialistas en salud y nutrición coinciden en que una dieta equilibrada puede favorecer el bienestar emocional, la energía diaria y el funcionamiento adecuado del cerebro.
Uno de los nutrientes más mencionados es el triptófano, un aminoácido que el cuerpo utiliza para producir serotonina, neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo, el sueño y el apetito. De acuerdo con Cleveland Clinic, alimentos como salmón, huevo, queso, pavo, tofu, piña, nueces, avena y semillas contienen triptófano.
Harvard Health Publishing explica que el consumo de carbohidratos complejos, presentes en frutas, verduras, legumbres y granos integrales, también puede ayudar a que el triptófano tenga mayor oportunidad de llegar al cerebro.
Además, el intestino tiene un papel importante en el bienestar emocional. Harvard señala que gran parte de la serotonina del cuerpo se produce en el tracto gastrointestinal, por lo que una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y alimentos poco procesados puede apoyar una mejor salud intestinal.
Entre los alimentos que pueden formar parte de una dieta favorable para el ánimo se encuentran las frutas rojas, cítricos, verduras de hoja verde, cacao sin exceso de azúcar, nueces, semillas, pescado, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y lácteos bajos en grasa. Mayo Clinic Health System destaca que estos alimentos aportan nutrientes como zinc, folato, magnesio, potasio, vitamina C, fibra, hierro, vitaminas B y omega-3.
La recomendación de especialistas no es basar el bienestar en un solo ingrediente, sino procurar un patrón de alimentación balanceado, como la dieta mediterránea, que incluye frutas, verduras, granos integrales, legumbres, nueces, semillas y aceite de oliva.
Pequeños cambios, como elegir más alimentos frescos, reducir ultraprocesados, tomar suficiente agua y mantener horarios regulares de comida, pueden ayudar al cuerpo a funcionar mejor. Sin embargo, si existen síntomas persistentes de tristeza, ansiedad, cansancio extremo o cambios importantes en el sueño y apetito, lo más adecuado es acudir con un profesional de la salud.