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Empresas abandonan a Cuba; pierde acceso a Visa y Mastercard

El Banco Central de Cuba informó que Visa y Mastercard dejarán de funcionar en la isla a partir del 6 de junio

La presión económica de Washington sobre Cuba se ha intensificado en cuestión de días con la salida total o parcial de las principales hoteleras extranjeras de la isla y el anuncio de que Visa y Mastercard dejarán de operar en el país a partir del 6 de junio. Todos estos movimientos están directamente ligados a la Orden Ejecutiva estadounidense No. 14404 del 1 de mayo, que prevé sanciones para personas y empresas que mantengan vínculos económicos, comerciales o financieros con el Gobierno cubano, y a la sanción impuesta una semana después al conglomerado empresarial del ejército, Gaesa.

En apenas una semana, las cuatro mayores operadoras hoteleras anunciaron que abandonaban total o parcialmente Cuba. La española Meliá, la mayor operadora extranjera del sector, comunicó que deja de operar y comercializar "de forma inmediata" quince de los 35 hoteles a su cargo en la isla, alegando "circunstancias sobrevenidas ajenas" ligadas al "contexto geopolítico social, legal y económico". Aunque todos los establecimientos son de propiedad estatal, muchos son gestionados por cadenas internacionales.

La decisión de Meliá llegó un día después de que trascendiera que la indonesia Archipelago International —a cargo de proyectos de gran visibilidad como el Grand Aston, en pleno Malecón habanero— abandonaba la gestión de los seis hoteles que operaba. Antes, Iberostar había decidido quedarse con solo 6 de los 18 establecimientos que manejaba, dejando hoteles insignia como el Selection La Habana o el Grand Packard. La cadena explicó que abandonaba las instalaciones propiedad de Gaviota, la empresa turística de Gaesa, pero que permanecía en los hoteles cuyos propietarios son Cubanacán y Caribe, ambas del Ministerio de Turismo, citando la necesidad de "adaptación al entorno regulatorio internacional". La primera en moverse, sin embargo, fue la canadiense Blue Diamond, que operaba alrededor de quince hoteles —principalmente en La Habana y Cayo Largo del Sur— y que, al igual que Archipelago, decidió retirarse por completo.

Queda en la incertidumbre qué sucederá con cerca de medio centenar de instalaciones hoteleras que han dejado de operar. EFE solicitó una respuesta al Ministerio de Turismo y a Gaviota sin obtenerla hasta el momento. Entre las opciones figuran que Gaviota o alguna entidad estatal asuma la gestión directa, buscar un operador internacional que no tema las sanciones, o cerrar temporalmente los establecimientos hasta que cambien las condiciones externas, sobre todo teniendo en cuenta el desplome de la demanda. En los primeros cuatro meses del año Cuba recibió apenas 328.608 turistas internacionales, un 55,8 % menos que en el mismo período del año anterior, con un abril de solo 30.551 visitantes, según la Oficina Nacional de Estadística e Información. El sector ya estaba en crisis en 2025, con 1,8 millones de visitantes, la peor cifra desde 2002 sin contar la pandemia.

A este golpe al turismo —fundamental para los planes de recuperación económica por su aporte al PIB y la entrada de divisas— se suma ahora la ruptura financiera. El Banco Central de Cuba informó que Visa y Mastercard dejarán de funcionar en la isla a partir del 6 de junio. El banco privado extranjero que realizaba las operaciones con el exterior, cuyo nombre no fue difundido, comunicó que interrumpía su relación con la financiera Fincimex —también perteneciente a Gaesa— para evitar sanciones. Según el BCC, esa interrupción se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva del 1 de mayo, dictada por el presidente Donald Trump como parte de lo que califica de "estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba", y deja a la isla imposibilitada de recibir ingresos por la comercialización de bienes y servicios mediante tarjetas internacionales. La salida de este banco corta, en la práctica, las conexiones financieras de Cuba con el exterior.

La sanción del 7 de mayo a Gaesa —la mayor empresa estatal del país, estimada a cargo del 40 % del PIB y con presencia en casi todos los sectores— ha llevado a numerosas compañías a cortar sus lazos con la entidad. En ese marco se inscriben tanto la retirada de las hoteleras como la salida de la minera canadiense Sherritt, la mayor inversión extranjera en Cuba, que anunció hace un mes su retirada inmediata. Todo ello escala la presión que Washington ejerce sobre La Habana desde enero, cuando decretó un bloqueo petrolero que ha paralizado buena parte de la actividad económica de un país que solo produce el 40 % de sus necesidades energéticas, con el objetivo declarado de forzar profundas reformas políticas y económicas.

 
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