locales

HOMILÍA: Dios, se ama a si mismo

Dios, no es un ser solitario; porque, en Él, hay tres personas distintas, pero, una sola naturaleza Divina.
 
Para que el amor sea perfecto, Dios  ama a alguien de su misma condición.
 
Porque, solo amando, a una ser de nuestra misma naturaleza, será posible un amor perfecto.
 
Y, ese amor, se da entre esas tres personas divinas.
 
Dios ama a los hombres, porque somos suyos; ya que, somos la obra que salió de sus manos.
 
Por ese amor que Dios  se tiene a sí mismo, es que ama todo, lo que Él ha hecho.
 
Y, a partir de Jesucristo, queda claro, que en Dios hay tres personas.
 
Cuando nos persignamos, lo hacemos en el nombre  de esas tres Divinas personas.
 
San Pablo, en  sus cartas, nos saluda diciendo: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con ustedes” (2Cor.13).
 
Estamos llamados a vivir en comunión, porque somos imagen y semejanza de Dios, que también vive en comunión con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
 
La Trinidad, es un misterio, pero gracias a ese dogma podemos entender muchas cosas que tienen que ver con el hombre, quien es lo más parecido a Dios.
 
Cuando Dios nos pide amarnos a nosotros, es porque Él, también se ama, en esas tres personas, con las que forma una comunidad, perfectamente  unida en el amor.
 
Por tanto, necesitamos asemejarnos a Dios, viviendo unidos en el amor con los que son de nuestra misma especie.
 
Dios es poderoso, gracias a ese amor sólido y profundo, que existe entre esas tres personas.
 
 
 
Por tanto, pidamos que el amor de Dios Padre, y la comunión con el Espíritu Santo, siempre estén con nosotros.
 
 
 
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.
 
 
 
Evangelio
 
Del santo Evangelio según san Juan: 3, 16-18
 
“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios”.
 
Palabra del Señor.
OTRAS NOTAS