Todo aquel o aquella humano(a) que ha sido amado(a) por un gato, sabe lo que es sentir una conexión de almas de otro mundo.
Cuando se cruzan las miradas entre un(a) humano(a) y un felino(a), se experimenta la certidumbre de que está fluyendo una comprensión a otro nivel y el corazón se llena de un amor tan protector que tal vez es demasiado difícil de describir con palabras simples.
Son guardianes de tu sueño, protectores del espíritu, sabios universales y tiernos, tan tiernos que provocan un enamoramiento difícil de resistir cuando emiten sus maullidos suaves y agudos.
En un solo ser convergen la más bonita de las ternuras y la más aguerrida de las presencias. No es en vano que muchas personas con tendencia a la introspección y la necesidad de solitud tengan siempre un(a) compañero(a) felino(a). Es que estos maravillosos seres, llenan toda una mansión con su presencia. Llenan el corazón de calma.
No es en vano tampoco que los monjes del Tíbet consideren como parte de sus congregaciones a los gatitos que reposan y también meditan en todos los rincones del espacio de recogimiento, llenando el ambiente de una profunda calma.
Grandes personajes de la historia y el arte han sido acompañados(as) en sus descubrimientos y creaciones por su compañero(a) felino(a) innumerables veces. El vínculo que se establece con los Gatos es indescriptible porque es místico, es magia, es poesía. En dónde hay un gato, hay un hogar.
Son grandes Maestros(as) de la dignidad, del amor propio, de la elegancia y de la profundidad del espíritu.
Aparte de su belleza física y su destreza impresionante para moverse, su cuerpo energético es enorme y poderoso. Es sumamente difícil que la oscuridad se asiente en un espacio en donde hay un(a) guardián(a) felino(a), por eso dormir a su lado es sumamente reparador y delicioso.
Estos Seres magníficos que nos enseñan sobre el amor propio y la conexión del espíritu, tienen tanta sabiduría y una intuición tan gigantesca que no podemos escondernos de ellos.
Afortunadamente es así, porque, ellos se inclinan hacia la luz y sobre todo hacia la justicia Divina. Si no somos sinceros no van a acercarse ni a confiar en nosotros.
Y como cada una de las otras especies, los gatos no están aquí para nosotros, están aquí con nosotros, pero ¿En dónde es su hogar? ¿Tenemos realmente acondicionados los espacios para cohabitar y coexistir con ellos?
Te invito a reflexionar y preguntarte si has investigado a fondo sobre cuáles son las necesidades de tu familia gatuna, como, por ejemplo, espacios altos para poder saltar, su tipo de alimentación, su agua fresca, la atención en los juegos, sus rutinas y el respeto por sus espacios de solitud tan necesarios para ellos. ¿Están realmente protegidos(as) de peligros? ¿Has invertido tiempo en conocer a tu pequeño(a) en su carácter individual, gustos, emociones e incluso traumas? Hay medicina energética que puede liberar a tus peluditos de energía tóxica y acompañarle en sus procesos continuamente.
Es lo menos que podemos hacer por ellos, cuando nos miran a nuestra especie, sin juicio, pero hasta las profundidades y los recovecos más escondidas del alma.
Sus ojos. ¿Has puesto atención a la belleza infinita que habita en su mirada? Es de otro mundo. ¿Cierto? Y algo sumamente lamentable es la campaña de difamación que han sufrido estos adorables seres.
Es terrorífico recordar lo que les hicieron en el oscurantismo y como se ha venido hablando pestes de ellos, cuando son ellos los que pudieron haber evitado pestes en antaño.
No amigos(as) queridos(as) los Gatos no son traicioneros, ponen límites, tienen instinto. Hay que saber relacionarse, no solamente con esa especie, sino que con todas las demás. Un Gato, en su esencia repara corazones rotos e hidrata almas.
Los Gatos son pacientes, independientes, autónomos, valientes, curiosos, juguetones, simpáticos y brillantes. Se conectan con el inconsciente colectivo, con otras dimensiones, con misterios inefables. Saben atravesar la oscuridad y transmutar lo denso en sutil, lo doloroso en tranquilidad, el sufrimiento en paz. Su ronroneo es medicina cuántica que nos lleva a calmar al sistema nervioso infaliblemente.
Son meditadores expertos, imponentes danzarines y yoguis. Saben cómo caer de pie y aman a los seres puros de corazón.
Si un(a) Gato(a) llega a tu vida, considérate muy afortunado(a), porque el cielo te está dando una oportunidad de oro, honrar, cuidar y amar a un ser mágico que te va a acompañar en un viaje espiritual constante y que te hará recordar que nunca has estado solo(a), que siempre has estado protegido(a) y resguardado(a) por el cielo y que la justicia Divina existe como una aliada en tu existencia. Los Gatos jamás olvidan a quienes les han respetado y amado, se quedan, eternamente, guardando lo más valioso de ti, que es la luz de tu corazón.
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.