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Jefe militar de EU se reúne con alto mando del Ejército cubano en Guantánamo

El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur —responsable de las fuerzas militares estadounidenses en América Latina—, se ha reunido este viernes con mandos militares cubanos en los límites de la base naval de Guantánamo, en el oeste de la isla, según ha informado el Pentágono en un comunicado distribuido por redes sociales. El encuentro llega en plena campaña de presión de Estados Unidos contra el régimen castrista.
 
Durante el encuentro, que el Comando Central describe como “breve”, ambas partes abordaron “cuestiones de seguridad operativa”, indica el comunicado. La representación cubana estuvo encabezada por el general del ejército de Tierra Roberto Legrá, primer viceministro de la Jefatura del Estado Mayor, e incluyó a otros altos mandos de las fuerzas de la isla.
 
El general Donovan, según el comunicado del Mando Central, también recorrió el perímetro de las instalaciones para una evaluación de su seguridad y abordó junto a los oficiales al mando de la base de Guantánamo “la protección de las fuerzas estadounidenses allí destacadas, la seguridad de los militares y sus familias y la preparación operativa”.
 
La reunión de este viernes es la primera de la que se tiene noticia en las últimas décadas entre un jefe del Comando Sur y representantes militares cubanos en suelo de la isla. Como parte de la campaña de presión, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha llegado a insinuar la posibilidad de tomar la isla por la fuerza. Desde este mes, el Pentágono mantiene desplegado el portaaviones Nimitz en aguas internacionales en el Caribe, algo que ha intensificado los temores a una posible intervención militar.
 
La conversación entre el general estadounidense y los militares cubanos llega apenas dos semanas después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajara por sorpresa a La Habana para reunirse con representantes del gobierno cubano, entre ellos su homólogo, Ramón Romero Curbelo; el ministro del Interior de Cuba, Lázaro Casas, y Raúl Rodríguez Castro, el nieto del hombre fuerte del régimen, Raúl Castro.
 
En aquella visita Ratcliffe transmitió un mensaje personal de Trump en el que explicaba que Estados Unidos está dispuesto a ayudar a Cuba ante la grave crisis económica y humanitaria que atraviesa, pero solo a cambio de reformas fundamentales, tanto políticas como económicas.
 
Donovan fue el anfitrión, el 5 de mayo, de una reunión en la sede del Comando Sur en Florida para tratar sobre la situación en América Latina y en la que participó el secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de emigrantes cubanos y que ha descrito a la isla como un “régimen fallido” que representa un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos. Durante ese encuentro, ambos posaron ante un mapa de la isla para una foto que el Comando Sur subió a redes sociales. Allí describió la reunión como centrada en “los esfuerzos estadounidenses para contrarrestar las amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio”.
 
Desde la operación militar que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, Trump, apoyado por la poderosa comunidad cubano estadounidense en el sur de Florida, ha insistido en que Cuba “está a punto de caer” y que el régimen tiene las horas contadas. También ha sugerido que la isla es el siguiente objetivo en su lista, una vez que dé por terminado el conflicto en Irán. El 29 de enero firmó una orden ejecutiva por la que impone un embargo energético de facto a la isla, al amenazar con sanciones y aranceles a los países que le suministren combustible. Esa medida ha exacerbado la aguda crisis económica que ya padecía la nación caribeña.
 
El pasado día 20, Estados Unidos imputó formalmente a Raúl Castro por cuatro cargos de asesinato, entre otras acusaciones, en relación con el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate.
 
Al tiempo que la Administración republicana aumenta la presión contra el régimen castrista, Trump también da a entender -en ocasiones- que no se plantea una intervención militar. Preguntado al respecto, alguna vez ha contestado que “no será necesario” porque el régimen afronta tantos problemas que caerá por sí solo. Y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, apuntó tras reunirse con el estadounidense en la Casa Blanca hace tres semanas que el republicano le había dicho que no tenía en mente una invasión.
 
 
 
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