Opinión
Es un fenómeno cultural, social, religioso, político que millones de creyentes pasen de un bando a otro, en todos los sentidos religiosos. La política norteamericana del siglo XX, en sus intervenciones militares y económicas por el mundo, también han sido religiosas, no como un dogma mismo, sino como una forma de invadir países transformando la vida cultural de cientos de comunidades en America Latina.
No fue casual, ni nacido de un avance por creencias religiosas, se hizo planificado perfectamente, por grupos ortodoxos afines al sionismo internacionaljudío y a las grandes corporaciones empresariales de los Estados Unidos y para ello, echaron mano de los grupos evangélicos radicales.Ellos veían como la iglesia católica afianzaba su permanencia casi intocable, convirtiéndose en influenciadores en los gobiernos democráticos y no tanto, aun cuando no fueran afines a ellos.
La jerarquía católica es aun parte fundamental en las decisiones gubernamentales, al grado de no gustarles las políticas públicas, se convierten en entes traidores a los esquemas democráticos que apoyaban, son los cómplices desestabilizadores y en ocasiones partícipes golpistas, derrocadores de gobiernos.
Por ello, los Estados Unidos, estableció que además de contribuir a los golpes de estado violentos, que a la postre sería contraproducentes, por la formación de guerrillas y paramilitares, ha preferido financiar a grupos religiosos evangélicos radicales, como los Santos de los Últimos Díashijos legítimos de Jehová, para mantener influencia dogmática que les permita llegar a millones de personasy concluir adorando al sistema de crecimiento individual… el capitalismo.
Las ideas socialistas del siglo pasado, el anarquismofue ganando terreno, fomentado por el constante incremento de la pobreza y la desigualdad.Era sin duda el mejor acicate del fuego en contra de los estados colonizadores, principalmente de Norteamérica.
Manos a la obra, como un contrapeso ideológico; enviaron a “colonizar a cientos de evangélicos”, güero, ojo azul, que promueven en su predicación, la obediencia ciega al individuo con poder, a las autoridades mismas, siempre invocando la riqueza como un valor propio, bajo la doctrina evangélica…la fe te hará rico.
Obediencia a lo supremo será incondicional, “toda autoridad conocida proviene de Dios”, cualquier desobediencia a ella, será un acto de traición, por consiguiente, la inevitable pérdida de la fe.
“No alces la voz, ni te ofrezcas a la rebelión”, “Dios todo lo ve”, “mantente en oración, te será útil para resignarte a tus designios” …callar y obedecer.
Independientemente de las iglesias mexicanas bautistas o luteranas, los evangélicos en 1980 tenían presencia, casi exclusivamente al sur del país, eran poco más de 3% de los creyentes.Para 2020 aumentaron a 12%, todo esto bajo la disminución del catolicismo, que en los mismos años tenían 95% de feligreses, hoy apenas rebasa el 74%. Con tan solo 17500 sacerdotes la iglesia católica, enfrenta a un numero indeterminado de pastores, según INEGI, existen alrededor promedio 55000 pastores en 22500 templos, mientras el catolicismo cuenta con 7000 templos.
Ante números, cifras de construcciones para la oración, ¿Cuál es la finalidad de esta conquista religiosa por los Estados Unidos?
Las iglesias evangélicas, son el mejor control político e ideológicos, que, en estos momentos, inundan las redes sociales, bendiciendo las masacres de Donald Trump.Es elevado a mesías, sin contemplar susbarbaries como algo negativo para la humanidad, sino al contrario, vitorean la violencia en todos sus órdenes, como una forma de callar al mal. Desafortunadamente lo vemos cada vez más en poblaciones no solo marginadas, también ha alcanzado a las clases medias urbanas, la ignorancia y la fe fanática promueven la violencia, inherente a las políticas de guerra del imperio. Los Estados Unidos, financia con mas de mil millones de dólares a estas iglesias, convirtiéndolas en promotoras de la supremacía occidental y del poder omnipotente del presidente Trump.
Lo mismo sigue haciéndolo el estado genocida de Israel, 600 millones de dólares, es el monto de financiamiento a iglesias evangélicas, por absurdo que parezca, pues ellos no creen e Jesús Dios. A Jesús enLa Torah, lo describen como mago, alguien que violo la ley haciéndose pasar por mesías, fue muerto a pedradas y como infractor de la ley, su alma “hierbe en excremento en el infierno”.
El financiamiento del sionismo, no es para escuelas, ni enseñanza, es para construir templos donde se enseñe obediencia. Oaxaca, Chiapas, Campeche, Estado de Mexico donde se ha incrementado exponencialmente el número de evangélicos en estas condiciones. No es de extrañar que muchas de estas sectas, estén vinculadas a tráfico de personas y a crimen organizado del narcotráfico.
El sistema religioso-político de las iglesias evangélicas, no fue una ocurrencia, es un sistema de infiltración sionista israelí, financiado por corporaciones norteamericanas, para que sus miembros, se conviertan en sirvientes fieles, potencialmente carne de cañón para utilizarlos en intervenciones internas, en países próximos hacer saqueados por el imperio norteamericano. La intromisión ideológica, es el mejor veneno que otorga el imperialismo capitalista. Fusión permanente entre la religión y la política, donde la pobreza intelectual es el todo, donde no se permite la libertad de pensar y menos disentir.
El mejor ejemplo es Guatemala, ha caído bajo el yugo sionista de Israel, auspiciado por los evangélicos estadounidense; el 46.2% de la población son protestantes. En actos públicos, en escuelas, en templos, la bandera de Guatemala, ondea junto con la bandera de la estrella de David. Peligrosamente Chiapas, esta en un punto tal, que, hasta soldados del ejército israelí, en templos evangélicos enseñen el Talmud y el idioma hebreo, por fantasioso que parezca
Es una advertencia, somos un pueblo proclive a la cultura norteamericana, sin negarlo, pero su intromisión en la vida religiosa, para según ellos cambiar lo social, nos puede llevar a una descomposición fanática, que haga desaparecer nuestra identidad nacional.
Nos saludamos pronto
Oscar Esquivel