Un estudio de la Universidad de Texas en Austin encontró que limitar el acceso a internet desde el móvil tuvo efectos positivos en salud mental, bienestar y atención.
El celular se volvió una extensión de la mano. Revisar WhatsApp, contestar mensajes, entrar a redes sociales o hacer scroll sin pensar son hábitos tan comunes que muchas veces ocurren incluso cuando no hay una razón concreta para usar el teléfono. Pero esa conexión permanente podría estar pasando factura a la salud mental.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin analizó qué ocurre cuando las personas dejan de tener internet en el celular durante dos semanas, aunque mantienen funciones básicas como llamadas y mensajes. La investigación, publicada en PNAS Nexus, incluyó a 467 participantes adultos y utilizó una aplicación para bloquear el acceso a internet móvil en sus teléfonos.
Los resultados llamaron la atención: el 91 por ciento de las personas participantes presentó mejoras en al menos una de tres áreas evaluadas: salud mental, bienestar subjetivo o capacidad de atención. De manera específica, alrededor del 71 por ciento reportó mejoría en salud mental, mientras que también se observaron avances en sensación de bienestar y concentración.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el impacto en la atención sostenida. De acuerdo con los investigadores, tras dos semanas sin internet móvil, el desempeño de los participantes en pruebas de concentración mejoró en una proporción comparable a revertir cerca de 10 años de deterioro cognitivo asociado con la edad.
La explicación no estaría únicamente en “usar menos el celular”, sino en lo que las personas hicieron con ese tiempo. Al no tener internet disponible en el bolsillo, muchos participantes pasaron más tiempo conviviendo cara a cara, haciendo actividades fuera de línea, descansando mejor, saliendo a la naturaleza o retomando pasatiempos.
El estudio no plantea eliminar por completo la tecnología ni dejar de usar internet, ya que los participantes podían conectarse desde otros dispositivos como computadoras o tabletas. La diferencia estuvo en quitar la conexión inmediata desde el celular, esa que facilita revisar redes sociales, noticias o aplicaciones de forma impulsiva durante cualquier momento libre.
Los investigadores también señalaron que no todos lograron cumplir por completo con el bloqueo durante el periodo establecido, lo que muestra lo difícil que puede ser despegarse del teléfono. Aun así, los resultados sugieren que pequeños descansos digitales podrían ayudar a mejorar el bienestar emocional y la concentración en la vida diaria.
¿Qué se puede hacer?
No es necesario tirar el celular por la ventana. Una alternativa realista es empezar con horarios sin internet móvil, desactivar notificaciones, dejar el teléfono fuera del cuarto al dormir o reservar ciertos momentos del día para revisar redes sociales. La clave no está en vivir desconectados, sino en recuperar el control sobre cuándo y para qué usamos el celular.