San Luis Potosí, SLP.- La contaminación atmosférica en la capital potosina ya no es un problema aislado ni exclusivo de la zona industrial. Los monitoreos ambientales y las denuncias ciudadanas han comenzado a revelar nuevos focos rojos donde la calidad del aire representa un riesgo constante para la salud de miles de familias.
Actualmente existen 12 estaciones de monitoreo distribuidas en distintos puntos de San Luis Potosí, principalmente en zonas consideradas “hotspots” ambientales, es decir, áreas donde se concentran altos niveles de contaminación debido a la actividad industrial, el tráfico vehicular y la quema clandestina de residuos.
De acuerdo con el investigador por México adscrito a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Rogelio Flores Ramírez, uno de los puntos más alarmantes identificados recientemente es la colonia Arboladas de Jacarandas, ubicada rumbo a la salida a Zacatecas.
En esa zona, explicó el especialista, se detectó la quema ilegal de llantas y aparatos electrónicos para recuperar metales que posteriormente son comercializados, una práctica altamente tóxica que libera partículas finas, metales pesados y gases peligrosos para la salud. A esto se suma la presencia de empresas cercanas que también generan emisiones contaminantes.
Pero Arboladas de Jacarandas no es el único punto crítico. Los estudios ambientales señalan que , también se mantienen en niveles preocupantes la Zona Industrial, Villa de Pozos y el Centro Histórico, donde se han registrado concentraciones elevadas de contaminantes como PM2.5, PM10 y ozono, partículas que logran penetrar profundamente en los pulmones y el sistema circulatorio.
“El problema es que estos contaminantes están asociados con enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La población ya reporta síntomas agudos como ojos llorosos, irritación nasal, dolores de cabeza, asma y afectaciones pulmonares”, advirtió el investigador.
Uno de los factores que agrava la situación son las llamadas “horas pico” de contaminación, momentos del día en que la concentración de contaminantes aumenta considerablemente por la movilidad y la actividad urbana.
De acuerdo con el especialista, los horarios más críticos son:
* Entre las 6 y 7 de la mañana.
* Entre la 1 y 2 de la tarde.
* Entre las 6 y 7 de la noche.
Durante esos periodos, el aumento del parque vehicular provoca una mayor liberación de compuestos orgánicos volátiles, ozono y dióxidos de azufre, generando una mezcla contaminante que permanece suspendida en el ambiente.
La problemática, añadió, también se relaciona con la falta de políticas ambientales más estrictas, como una verificación vehicular eficiente y mayores recursos destinados al monitoreo atmosférico y a la creación de áreas verdes que ayuden a disminuir la concentración de contaminantes.
Frente a este panorama, los especialistas recomiendan evitar actividades físicas al aire libre durante los horarios de mayor contaminación, utilizar mascarillas especializadas como KN95 y mejorar la ventilación en los hogares con filtros improvisados, como colocar tela de algodón detrás de ventiladores, medida que podría reducir considerablemente la presencia de partículas suspendidas dentro de casa.
Sin embargo, el problema rebasa las medidas individuales. La contaminación en San Luis Potosí comienza a convertirse en una crisis silenciosa que exige acciones inmediatas de las autoridades ambientales, mayor vigilancia sobre las quemas clandestinas y una estrategia integral que priorice la salud pública antes de que los efectos sean irreversibles.