Una tienda de campaña, parte de un centro de salud donde se atienden a personas contagiadas por un mortal brote de Ébola al este del Congo, fue atacada e incendiada el 22 de mayo por residentes locales enfurecidos, convirtiéndose así en la asegunda agresión del estilo en la región en apenas siete días.
Aunque nadie resultó herido tras el ataque,18 pacientes con sospecha de infección por ébola aprovecharon el caos para salir corriendo y escapar de la tienda de campaña. Hasta el momento, de acuerdo con reportes de The Associated Press (AP), se desconoce su paradero.
Richard Lokudi, director del hospital de Mongbwalu, confirmó a la agencia de noticias que los residentes enfurecidos llegaron la noche del viernes y decidieron prender fuego a la tienda de campaña que se instaló para atender casos sospechosos y confirmados del virus. Condenó además el acto, algo que provocó pánico entre el personal y la fuga de casi 20 casos sospechosos a la comunidad.
Apenas hace un par de días, locales incendiaron un centro médico ubicado en la ciudad de Rwampara, luego de que se le prohibiera a familiares recuperar el cuerpo de su ser querido, quien se sospechaba murió a causa del ébola. Los cadáveres de estas personas son atendidos con especial precaución, ya que pueden ser altamente contagiosos y contribuir a la propagación del virus mientras son preparados para el entierro.
Autoridades locales se encargan de gestionar los rituales funerarios correspondientes, incluyendo enterrar a las víctimas, algo que ha generado protestas entre familiares y amigos.
David Basima, jefe de equipo de la Cruz Roja y encargado de supervisar estos entierros, reveló que el sábado ocurrió un entierro comunitario para víctimas del virus en Rwampara. Se tuvieron que seguir estrictas medidas de seguridad, incluyendo la permanencia de soldados armados y policías que vigilaban mientras los trabajadores sanitarios bajaban ataudes sellados a la tierra.
"Nos vimos obligados a alertar a las autoridades para que pudieran venir en nuestra ayuda, simplemente por nuestra seguridad", enfatizó Basima, cuyo equipo experimentó múltiples dificultades, además de la resistencia de los jóvenes y la comunidad.