Para un bebé, todo es nuevo, necesita desesperadamente de una respuesta constante en presencia y atenciones. Si tiene hambre, frío, miedo o necesidad de cariño y es colmado con rapidez, esa persona, cuando sea adulta podrá confiar sobre todo en sí mismo(a), sabrá darse lo que necesita y funcionar en el mundo material y afectivo. Las emociones de esa persona no serán desbordadas y la escasez difícilmente tocará a su puerta.
Es simple. El programa se instala desde temprana edad. Uno que recita: Estoy aquí para ti, cuentas conmigo, son confiable, tengo energía para darte, te protejo, te veo, te cuido, estás a salvo. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no puede darse y no en todos los casos es porque exista falta de responsabilidad o maldad en los padres o cuidadores, sino que venimos arrastrando durante generaciones y a nivel colectivo, la desesperanza, porque criar en presencia requiere de vivir y experimentar la vida desde eso, la presencia y para ello, en principio habría que asegurarse de que no existe trauma, un alma rota o situaciones psíquicas pendientes que no tuvieron resolución en su momento. Vivimos en un mundo en donde las adicciones permean y han sido la evasión constante durante muchas generaciones. Pero lo hermoso, es que podemos trabajar interiormente en nuestro apego y aprender a relacionarnos desde allí, es decir, convertirnos en el mejor de los casos en un apego seguro para nosotros mismos y algo maravilloso y milagroso para otros.
El apego lastimado, se sana con apego. Es lo que en muchas ocasiones hacemos los terapeutas, proporcionar al o la consultante un espacio seguro en dónde saben que no serán juzgados, serán acompañados en sus emociones y validados respetuosamente. Tenemos apego evasivo cuando no recibimos lo que necesitábamos en el momento, no obtuvimos esa mirada y entonces tendemos al rechazo, a la resistencia al contacto y a la intimidad, o bien, el apego ansioso que consiste en vivir con miedo a despegarnos de las personas que nos significan, con tendencia a experimentar cualquier separación necesaria y momentánea como un abandono y en el peor de los casos un apego desorganizado, que es evitativo y ansioso a la vez, en el cual queremos estar conectados y vinculados profundamente con nuestros amados y afectos, pero al mismo tiempo tendemos a correr hacia el otro lado cuando se acercan mucho.
Eso realmente afecta a las personas porque en los tres casos hay falta, hay carencia, hay soledad. ¿Cómo sientes y piensas que te relacionas tú? Por ejemplo, con la pareja o las amistades: ¿Cómo se siente tu cuerpo cuando convives con ellos(as)? ¿Te sientes relajado(a), tranquilo(a), confiado(a)? Sabemos que somos un apego seguro para otros cuando estamos no solamente disponibles, sino que presentes en conciencia para nuestra amistad, pareja, familiar, hijos(as) o familiares de otras especies.
Con un apego seguro no tienes que cuidarte, ni estar alerta, porque esa persona no será ambivalente o incierta. Para ser un apego seguro es necesaria cierta madurez y autoconocimiento porque sabremos responder en los momentos difíciles del otro con solidez, acompañar con dulzura, confrontar con respeto y respaldar con lealtad.
Si existe alguien en tu vida que te regula, con quien puedes ser tú mismo(a), con quien puedes hablar de tus emociones, expresar tus pensamientos, aunque difieran en opiniones, estar en silencio y que sabes que en cualquier momento de quiebre para ti esa persona va a responder. Sabes también que si alguien osa lastimarte, Él, Ella o Ellos te respaldarán y por supuesto, te defenderán. ¿Parece una quimera o estás pensando en varias o una persona con esas cualidades y calidad relacional contigo? Si tienes en tu vida un apego seguro, eres realmente bendecido(a) y sería hermoso que se lo dijeras hoy mismo.
Pero si tú lo eres para otros o para alguna persona humana o de otras especies, sinceramente, te felicito. Eres una bendición y un ser que ilumina la existencia de alguien más a un nivel espiritual precioso. Porque para estar para otro, o bien, ya vivimos esa experiencia y la hicimos nuestra o hemos trabajado tanto en nuestro interior que estamos brindando los dulces frutos a nuestros congéneres.
¿Sabes quiénes son esas creaturas preciosas, que viven el presente, aman sin condición y experimentan en su corazón la grandeza de la alegría de vivir cada segundo de su existencia y que son los apegos seguros infalibles en nuestra vida? Los animales no humanos, nuestros hermanos de otras especies. ¿A cuánta gente no le han iluminado el corazón? Deseo para ti, que encuentres en tu vida a esas personas humanas y de otras especies que sean un hogar sólido, amoroso, luminoso y conciente que te abracen en cada minuto de tu existencia. Y si, somos seres de apego, lo cual, también es hermoso porque es la forma en la que el amor Divino se expresa en la tierra.
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.