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Médico de 103 años revela tres claves para una vida larga y feliz

Howard Tucker, reconocido como el médico más longevo del mundo, compartió sus consejos antes de morir: mantener la mente activa, soltar el rencor y disfrutar con moderación.

Vivir más de un siglo y mantenerse lúcido, activo y con entusiasmo por la vida no depende de una sola fórmula. Así lo consideraba el doctor Howard Tucker, neurólogo que ejerció la medicina durante más de 75 años y fue reconocido por Guinness World Records como el médico más longevo del mundo.

Tucker murió el 22 de diciembre de 2025, a los 103 años, poco después de escribir un ensayo para CNBC Make It, publicado con autorización de su familia. En él, compartió tres principios que, desde su experiencia médica y personal, consideraba esenciales para una vida larga, plena y feliz.

El primero era mantener la mente ocupada. Para Tucker, el cerebro funciona como cualquier músculo del cuerpo: si no se usa, se debilita. Por eso recomendaba seguir aprendiendo, leer, practicar alguna habilidad, hacer voluntariado, tocar música, unirse a un club o realizar cualquier actividad que mantenga viva la curiosidad.

Su propia vida fue ejemplo de ello. Después de décadas como médico, estudió Derecho por las noches y aprobó el examen de abogacía en Ohio a los 67 años. Más tarde, cuando terminó una etapa de su carrera hospitalaria, continuó activo mediante revisiones médico-legales e incluso aprendió a utilizar redes sociales.

La segunda regla era no cargar odio ni resentimiento. Aunque reconocía que todas las personas enfrentan pérdidas, injusticias y decepciones, afirmaba que vivir con enojo consume energía y puede afectar tanto la salud mental como física. En su opinión, el rencor termina dañando más a quien lo conserva que a la persona hacia la que va dirigido.

Tucker no hablaba de olvidar todo ni justificar malas acciones, sino de evitar que la amargura tome el control de la vida. Para él, era más sano seguir adelante, interesarse por los demás y enfocar la energía en aquello que da sentido a cada día.

La tercera clave era disfrutar todo con moderación. El médico aseguraba que vivir bien no significa renunciar a todos los placeres. Le gustaba tomar un martini, comer un buen corte de carne y disfrutar de la comida preparada por su esposa Sue, con quien estuvo casado 68 años. Sin embargo, también defendía el equilibrio: verduras, ensaladas, buenos hábitos y sensatez.

Para Howard Tucker, la longevidad no estaba únicamente en la dieta, el ejercicio o la genética, sino también en la actitud con la que se vive. Su consejo final fue sencillo: mantener la mente activa, soltar la amargura y disfrutar la vida con medida, porque cada día representa una nueva oportunidad para vivir bien.

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