Opinión
La revisión del T-MEC suele explicarse como una negociación comercial llena de términos técnicos, reglas de origen y sectores productivos. Detrás de esa discusión hay una pregunta sencilla que interesa a empresas, trabajadoras ytrabajadores, estados exportadores y familias. ¿Qué pasa si México, Estados Unidos y Canadá no logran ponerse de acuerdo?
La respuesta está en la cláusula de revisión y extensión del propio tratado, conocida como cláusulasunset. El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y fue diseñado con una vigencia inicial de 16 años. Eso significa que, en principio, aplica hasta 2036 pero el acuerdo también incluyó una revisión conjunta a los seis años, por eso 2026 es tan importante.
El primer escenario es el más conveniente para la región. Si los tres países confirman por escrito que desean mantener el tratado, el T-MEC se extiende automáticamente por otro periodo de 16 años. En términos prácticos, su horizonte de vigencia llegaría hasta 2042 y la siguiente revisión se realizaría en 2032. Si en esa nueva revisión los tres países vuelven a confirmar la prórroga, el tratado extendería su vigencia hasta 2048 y mantendría ese ciclo de revisiones cada seis años. Ese resultado daría certidumbre, permitiría planear inversiones de largo plazo y enviaría una señal de estabilidad a quienes producen dentro de América del Norte.
El segundo escenario es más delicado. Si uno de los tres países decide no confirmar la extensión en 2026, el tratado no termina ni se prorroga automáticamente, pero entraría en una etapa de revisiones anuales. Habría nuevas oportunidades para alcanzar un acuerdo en 2027, 2028, 2029 y así sucesivamente hasta antes de que finalice su vigencia en 2036. Si durante ese periodo los tres gobiernos confirman la extensión, el tratado se renueva por otros 16 años. Si no lo hacen, el T-MEC expiraría definitivamente en 2036.
Este punto ayuda a entender la magnitud real del momento. La revisión de 2026 es una decisión que puede ampliar el horizonte de confianza o abrir una década de incertidumbre administrada. Para una economía como la de San Luis Potosíla diferencia es enorme.
Las empresas preguntan cuánto cuesta producir, pero también si las reglas van a durar. Una planta, un proveedor local, un centro de distribución o un proyecto de electromovilidad necesitan años para madurar. Cuando el marco comercial se percibe estable, invertir resulta más razonable pero cuando cada año puede abrir una nueva revisión, muchas decisiones se postergan.
Por eso México debe llegar a esta revisión con solidez técnica, unidad interna, una lectura completa de América del Norte, y sobre todo, preparados para los distintos escenarios que puedan resultar de la reuniónde julio próximo. La cláusula sunset nos recuerda que los tratados también necesitan mantenimiento político y en 2026 se pondrá a prueba la confianza que sostiene a la región.