La hipertensión arterial suele ser silenciosa y, en muchos casos, no presenta síntomas evidentes. Sin embargo, especialistas advierten que sus efectos a largo plazo pueden afectar seriamente tanto al corazón como al cerebro.
Nuevas investigaciones y guías clínicas están cambiando la manera en que los médicos abordan este problema, especialmente en adultos mayores. Ahora, la evidencia científica apunta a que controlar la presión arterial de forma más estricta podría ayudar a reducir el riesgo de demencia y deterioro cognitivo.
Las nuevas metas para controlar la presión arterial
Durante años, una lectura de 140/90 se consideró una presión arterial normal. No obstante, desde 2017, la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología modificaron sus recomendaciones tras los resultados del ensayo SPRINT.
Este estudio demostró que mantener la presión sistólica por debajo de 120 reducía significativamente el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y mortalidad general en adultos mayores con alto riesgo cardiovascular.
Las guías más recientes refuerzan esa recomendación e incluso consideran razonable ese objetivo en personas sin factores de riesgo importantes.
Lo que beneficia al corazón también protege al cerebro
Uno de los hallazgos más relevantes de los últimos años es la relación entre la presión arterial y la salud cerebral. Diversos estudios realizados en Estados Unidos y China encontraron beneficios cognitivos en pacientes que mantuvieron un control más estricto de su presión.
“Lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro”, explicó Mark Supiano, especialista en geriatría y presidente de la junta de la Sociedad Americana de Geriatría.
Para muchos médicos, preservar la memoria y la lucidez se ha convertido en una de las principales razones para insistir en el control de la hipertensión en adultos mayores.
La importancia de medir la presión en casa
Las nuevas recomendaciones también sugieren cambiar la forma en que se controla la presión arterial. Los especialistas consideran que las mediciones en casa ofrecen resultados más precisos que las realizadas únicamente en el consultorio médico.
Esto se debe a que factores como el estrés, el calor, el sueño o la alimentación pueden alterar las cifras. Además, algunas personas presentan el llamado “síndrome de bata blanca”, donde la presión aumenta solo por estar frente al médico.
Por ello, expertos como Erica Spatz recomiendan registrar la presión dos veces al día durante varias semanas antes de cada consulta médica.
El debate sobre los tratamientos intensivos
Aunque muchas asociaciones médicas respaldan las nuevas metas, algunos especialistas consideran que el tratamiento intensivo debe analizarse de forma individual, especialmente en adultos mayores frágiles.
Algunos médicos advierten que bajar demasiado la presión podría aumentar el riesgo de mareos, caídas y efectos secundarios relacionados con los medicamentos.
Aun así, investigaciones recientes muestran que los beneficios cardiovasculares y cognitivos podrían superar esos riesgos en muchos pacientes.
Una meta que sigue cambiando
La evolución de las guías médicas refleja cómo los objetivos para controlar la presión arterial se han vuelto cada vez más estrictos con el paso de los años.
Actualmente, los especialistas coinciden en que mantener niveles saludables de presión arterial no solo ayuda a proteger el corazón, sino también a preservar la memoria y reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la vejez.