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Análisis de sangre podría anticipar el alzhéimer hasta cuatro años antes de los síntomas

Un estudio reveló que ciertas pruebas sanguíneas pueden predecir cuándo aparecerá el deterioro cognitivo, aunque expertos advierten que aún no sustituyen un diagnóstico médico completo.

Una nueva generación de análisis de sangre abre la posibilidad de detectar el riesgo de desarrollar alzhéimer años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Aunque el avance representa una esperanza para la detección temprana, especialistas señalan que todavía existen limitaciones importantes y que estas pruebas no deben utilizarse como método diagnóstico definitivo.
 
La proteína que podría anticipar la enfermedad
 
Un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos analizó una prueba que mide los niveles de p-tau217, una proteína asociada con el desarrollo del alzhéimer y que se acumula en el cerebro conforme avanza la enfermedad.
 
La investigación, publicada en la revista Nature Medicine, siguió a más de 600 adultos mayores sin síntomas aparentes. Los resultados mostraron que los análisis repetidos lograron predecir la edad aproximada en la que comenzarían los síntomas con un margen de error de entre tres y cuatro años.
 
Los científicos detectaron además un patrón relevante: las personas con niveles elevados de p-tau217 desde los 60 años tendían a desarrollar síntomas cerca de dos décadas después, mientras que quienes presentaban niveles altos a los 80 años podían experimentar deterioro cognitivo en aproximadamente once años.
 
La doctora Suzanne Schindler, investigadora principal de la Universidad de Washington en San Luis, explicó que el objetivo a futuro es poder estimar el momento en que cada persona podría desarrollar síntomas para ayudar a retrasar o prevenir la enfermedad.
 
Una herramienta útil, pero aún limitada
 
Actualmente, dos pruebas de sangre para detectar biomarcadores relacionados con el alzhéimer ya cuentan con autorización de la FDA en Estados Unidos. Además, otras pruebas desarrolladas por laboratorios privados comienzan a expandirse en el mercado.
 
Entre sus ventajas destacan su menor costo y mayor accesibilidad en comparación con estudios como la tomografía PET o las resonancias magnéticas. También podrían agilizar el diagnóstico y permitir que los pacientes tomen decisiones tempranas sobre tratamientos y cuidados futuros.
 
Sin embargo, especialistas advierten que estas pruebas deben interpretarse junto con otros estudios clínicos y neurológicos. La Asociación del Alzheimer subrayó que no existe una prueba única capaz de diagnosticar por sí sola la enfermedad.
 
El problema de los falsos positivos
 
Uno de los principales desafíos es el riesgo de resultados incorrectos. Algunas personas con enfermedades como insuficiencia renal pueden presentar niveles elevados de biomarcadores asociados al alzhéimer sin padecer realmente la enfermedad.
 
Por ello, las guías clínicas actuales recomiendan utilizar estas pruebas principalmente en pacientes que ya presentan señales de deterioro cognitivo y dentro de centros especializados.
 
Lo que sigue para estas pruebas
 
Los expertos esperan que futuras investigaciones permitan validar estas pruebas en poblaciones más amplias y diversas. Nuevos resultados podrían presentarse durante la Conferencia Internacional de la Asociación del Alzheimer, programada para julio de 2026 en Londres.
 
Mientras tanto, en Estados Unidos también avanza una propuesta para que Medicare cubra este tipo de pruebas una vez que reciban aprobación total de la FDA, lo que podría ampliar considerablemente su acceso en los próximos años.
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