San Luis Potosí, SLP.- En un estado donde la violencia contra las mujeres continúa creciendo de manera alarmante, el caso de Aylin Santana y su hijo de apenas dos años vuelve a poner sobre la mesa la compleja realidad que enfrentan muchas madres potosinas al exigir pensión alimenticia y denunciar presunta violencia económica y psicológica por parte de sus exparejas.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de las Mujeres, más del 68 por ciento de las mujeres mayores de 15 años en San Luis Potosí han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, mientras que la entidad se mantiene entre las primeras a nivel nacional en casos de violencia familiar.
En medio de este contexto, Aylin decidió romper el silencio y hacer pública la situación legal que enfrenta con César Cruz, influencer potosino dedicado a la creación de contenido deportivo y ex jugador vinculado a equipos como Cruz Azul y Atlético de San Luis.
La madre denunció presunta violencia económica y psicológica, al señalar que el creador de contenido únicamente entrega mil 600 pesos mensuales para la manutención de su hijo, pese a presumir en redes sociales viajes constantes, nuevos proyectos y un estilo de vida de alto nivel.
“Tiene una demanda por pensión alimenticia porque ha creado insolvencia y nunca contestó; solo promovió visitas, condición que hizo ahora y no en los primeros cuatro meses”, declaró la abogada de la afectada.
Según lo expuesto por la defensa legal de Aylin, durante el proceso judicial César Cruz habría presentado ingresos menores a los que presuntamente percibe realmente, situación que derivó en la cantidad fijada por el juez como pensión alimenticia.
Aylin también aseguró que actualmente mantiene medidas de restricción debido a presuntos actos de intimidación y violencia psicológica ejercidos por su expareja.
La joven madre sostuvo que decidió hacer pública la situación porque considera contradictorio que una figura con fuerte presencia entre menores de edad proyecte en redes sociales una imagen de “padre ejemplar”, mientras —afirma— incumple con las necesidades básicas de su hijo.
“En redes se exhibe como una persona ejemplar, viajes cada mes, consultorios nuevos, casa nueva, pero a su hijo le da mil 600 pesos. Eso es violencia económica; su estilo de vida va primero y su hijo después”, expresó.
La afectada también acusó que el menor ha sido utilizado constantemente para fortalecer la imagen pública del influencer en plataformas digitales.
“Si puede con los viajes, puede con la escuela; si puede con la casa nueva, puede con los zapatos”, reclamó.
El caso ha comenzado a generar indignación en redes sociales, particularmente porque revive una discusión cada vez más frecuente sobre la responsabilidad parental, la violencia económica y el impacto que enfrentan las mujeres que deben recurrir a procesos legales para garantizar los derechos de sus hijos.
Organizaciones defensoras de mujeres han advertido que la violencia económica sigue siendo una de las formas más normalizadas y menos denunciadas, pese a que afecta directamente la estabilidad, seguridad y bienestar tanto de las madres como de niñas y niños.