El famoso sonido de sus motores V-Twin fue llevado a registro como marca sonora; sin embargo, la solicitud fue abandonada tras una larga disputa legal.
El rugido grave y pausado de una Harley-Davidson es, para muchos amantes de las motocicletas, tan reconocible como su emblema. Ese sonido, descrito popularmente como un “potato-potato-potato”, no solo forma parte de la experiencia de manejar una de estas motos, también ha sido una pieza clave de su identidad de marca.
Sin embargo, aunque durante años se ha dicho que Harley-Davidson “patentó” el sonido de sus motores, la historia real es distinta. La compañía estadounidense no patentó el ruido de sus motos, sino que en 1994 presentó una solicitud para registrarlo como marca sonora ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, la USPTO. La descripción oficial señalaba que la marca consistía en el sonido de escape de sus motocicletas, producido por motores V-Twin de cigüeñal común cuando estaban en uso.
La solicitud provocó una fuerte respuesta de competidores como otras marcas de motocicletas, quienes argumentaron que ese tipo de sonido no era exclusivo de Harley-Davidson, ya que otros modelos con motores similares podían producir ruidos parecidos. Después de varios años de disputa, la empresa abandonó el proceso en 2000, por lo que el rugido de sus motos no quedó registrado como marca sonora vigente.
La diferencia es importante: una patente protege una invención técnica; una marca registrada protege signos que identifican el origen comercial de un producto o servicio. En el caso de los sonidos, pueden registrarse si son suficientemente distintivos y si el público los asocia con una empresa específica. La USPTO reconoce la existencia de marcas sonoras y tiene ejemplos registrados, aunque no todos los sonidos logran cumplir con los requisitos legales.
El caso de Harley-Davidson no es el único dentro de la industria automotriz. Porsche también intentó registrar en Europa una marca sonora relacionada con un sonido de aceleración de vehículo, pero la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea rechazó la solicitud al considerar que el público podía percibirlo simplemente como el sonido de un auto acelerando, no como una señal única de origen comercial.
En contraste, algunas marcas sí han logrado avanzar en este terreno. De acuerdo con análisis especializados en propiedad intelectual automotriz, BMW obtuvo en Europa el registro de una marca sonora de tres segundos relacionada con vehículos, mientras que Audi registró un sonido similar a un latido para vehículos y servicios relacionados.
Así, aunque Harley-Davidson no consiguió “adueñarse” legalmente del rugido de sus motores, su intento abrió una conversación que hoy cobra nueva fuerza con los autos eléctricos, donde las marcas buscan sonidos propios para distinguirse en un mercado cada vez más silencioso.