Britney Spears volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de protagonizar una caótica noche en un restaurante de Los Ángeles que, según testigos, incluyó gritos, ladridos, un cigarro encendido dentro del lugar e incluso un cuchillo que terminó alarmando a varios clientes.
De acuerdo con TMZ, la cantante acudió el miércoles por la noche al restaurante Blue Dog Tavern, ubicado en Sherman Oaks, acompañada de un hombre y una mujer.
Desde poco después de sentarse, la artista comenzó a llamar la atención por su comportamiento, elevando la voz constantemente y ladrando en algunos momentos, mientras varios asistentes describieron el ambiente como "caótico" y "un poco triste".
La intérprete de "Toxic" supuestamente caminó entre las mesas sosteniendo un cuchillo en la mano, situación que provocó temor entre algunos clientes ante la posibilidad de un accidente; sin embargo, testigos creen que simplemente olvidó dejar el utensilio sobre la mesa mientras se desplazaba por el restaurante.
El personal del establecimiento también tuvo que intervenir después de que la cantante encendiera un cigarro cerca de la entrada, algo que está prohibido dentro del establecimiento, por lo que solicitaron a uno de sus acompañantes que la ayudara a apagarlo.
Durante la cena, Spears pidió una hamburguesa con papas fritas, aunque apenas probó algunos bocados y dejó gran parte de la comida intacta.
Asimismo, trascendió que durante la cena ella y el hombre que la acompañaba se daban de comer mutuamente y en algún momento la cantante le dijo "te quiero", aunque no quedó claro si hablaba en serio o en tono de broma.
Tras su salida, varios clientes comentaron el desorden que quedó en la mesa, con restos de comida y objetos tirados, mientras otros señalaron que la mayoría de los presentes ni siquiera se había dado cuenta de que se trataba de la "Princesa del Pop" hasta después de que abandonó el lugar.
Un portavoz de Britney Spears rechazó que el incidente representara algún riesgo y aseguró que la prensa sobredimensionó lo sucedido, explicando que la cantante solo relataba una historia relacionada con su perro mientras utilizaba el cuchillo para partir su hamburguesa.
"Este ataque constante a todo lo que hace es exactamente lo que sucedió hace 20 años cuando los medios intentaron presentar a Britney como una mala persona. Esto es ridículo y tiene que parar ya", declaró el representante.
El episodio ocurre semanas después de que la artista lograra reducir un cargo por conducir bajo los efectos del alcohol relacionado con un incidente ocurrido en marzo.
Como parte del acuerdo judicial, Spears aceptó permanecer un año en libertad condicional, continuar con tratamiento de salud mental y abuso de sustancias, además de mantener seguimiento psicológico y psiquiátrico constante.
La estrella ingresó a un centro de tratamiento en Borden Cottage, en Maine, donde habría permanecido menos de tres semanas en el centro antes de abandonar las instalaciones recientemente, pese a que personas cercanas consideraban que necesitaba al menos un mes completo de tratamiento.
Según fuentes cercanas, el lugar ofrece tratamientos personalizados en un entorno alejado de los reflectores, con terapias clínicas y actividades holísticas como meditación y arteterapia, además de suites privadas, chef personal, gimnasio y piscina.