San Luis Potosí, SLP.- Con más de 500 casos acumulados de gusano barrenador detectados en animales en todo el estado, San Luis Potosí enfrenta una alerta sanitaria que ya no se limita únicamente a las zonas rurales de la Huasteca. Aunque alrededor de 100 casos continúan activos, las autoridades reconocen que el problema podría seguir creciendo debido a la rápida expansión de la mosca responsable de la plaga, favorecida por las altas temperaturas y la presencia de heridas sin atención en los animales.
El titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos, Jorge Luis Díaz Salinas, explicó que el principal reto ha sido evitar que la desinformación permita que la plaga siga avanzando. Por ello, señaló que una de las primeras acciones del estado fue reforzar las campañas preventivas para que productores y familias conozcan cómo se origina el gusano barrenador y la importancia de atender cualquier lesión en los animales desde el primer momento.
La región Huasteca continúa siendo el punto más vulnerable debido al calor y la humedad, condiciones que facilitan la reproducción de la mosca. Sin embargo, también existen reportes en municipios cercanos a Ciudad del Maíz y zonas próximas a El Naranjo, lo que llevó a las autoridades a dividir el estado en cuatro áreas operativas para reforzar la vigilancia sanitaria.
Según detalló el funcionario, cada región cuenta con personal encargado de capacitar a autoridades municipales y trabajadores de Desarrollo Rural para actuar rápidamente ante posibles contagios. “Cada zona cuenta con un delegado encargado de capacitar a presidentas y presidentes municipales, así como a personal de las áreas de Desarrollo Rural, para que sepan curar heridas, orienten a la población y cuenten con kits básicos de atención cuando las familias no puedan comprar medicamentos”, explicó.
El foco principal de contagio se concentra en becerros jóvenes, particularmente por heridas en el ombligo, que representan cerca del 70 por ciento de los casos detectados. También se han identificado infecciones en ganado bovino y, en menor medida, en cerdos que presentan lesiones por permanecer amarrados durante largos periodos.
Díaz Salinas insistió en que el combate a la plaga depende principalmente de la prevención y del cuidado inmediato de las heridas. “Si no hay heridas, no hay gusanera”, sostuvo al recalcar que cualquier lesión en mascotas, animales de traspatio o ganado puede convertirse en una puerta de entrada para la infestación.
Como parte de las acciones de control biológico, el estado ya comenzó la liberación de moscas estériles para frenar la reproducción de la especie fértil. El funcionario informó que actualmente se han liberado cerca de 40 millones de ejemplares infértiles y que una nueva planta en Panamá permitirá incrementar la disponibilidad hasta alcanzar aproximadamente 140 millones.
No obstante, reconoció que la cifra aún resulta insuficiente frente a la magnitud del problema, ya que se requieren alrededor de 500 millones de moscas estériles para generar un impacto efectivo en la contención de la plaga, debido a que por cada mosca fértil deben soltarse al menos diez infértiles para romper el ciclo reproductivo.