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Claman rescate de familias sitiadas por 'Los Ardillos'

 "Mi mamá me habló para despedirse de mí", gritó una joven afuera del Palacio de Gobierno de Guerrero, donde, junto con otras mujeres, pidió a las autoridades el rescate de sus familiares, sitiados en la comunidad de Alcozacán, en el Municipio de Chilapa, tras desplazarse de sus pueblos por ataques armados del grupo criminal "Los Ardillos".
 
Entre llanto y gritos, la mujer contó que su mamá se encuentra refugiada en la iglesia de Alcozacán y que, en una llamada, le dijo que escuchó la explosión de un dron cerca del lugar donde se resguarda con otras familias.
 
"Yo le dije que se saliera de la iglesia, se salió y cuando iba corriendo se despidió de mí", dijo.
 
Desde hace cuatro días, pobladores de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, comunidades del mismo municipio en la Montaña baja del estado, han sido atacados por "Los Ardillos" con ráfagas de armas de fuego y drones con explosivos.
 
Decenas de familias huyeron de sus pueblos y, desde la noche del pasado sábado, llegaron a pie, a través de los cerros, a la comunidad vecina de Alcozacán.
 
"Nadie los está ayudando, el gobierno no llegó; el Subsecretario de Gobierno (Francisco Rodriguez Cisneros) no llegó, se regresó, a todos los van a matar", dijo la mujer.
 
Otra mujer, originaria de Tula pero residente en Chilpancingo, señaló que aún hay personas en su pueblo, en su mayoría ancianos.
 
"Aquí dijeron que llegó el Ejército, pero es mentira. El gobierno federal nunca llegó", gritó otra de las mujeres.
 
Denunció que "Los Ardillos" tomaron Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, y que ahora avanzan hacia Alcozacán.
 
"Es mi mamá, son mis hermanos y es mi esposo y no pueden salir", dijo.
 
Rafael Julián Arcos, encargado de la Dirección de Gobernación del Gobierno estatal, salió de sus oficinas para atender a los familiares de los desplazados.
 
"Me siento inútil, porque yo no puedo ayudarlos, yo aquí vivo", gritó la mujer, quien añadió que sus familiares acusaron que el pasado 7 de mayo, en medio de los ataques armados, fuerzas de seguridad se presentaron, pero no intervinieron.
 
"Y ni siquiera los detuvieron (a la gente armada) para que no siguieran avanzando. Nosotros cómo nos vamos a defender si no tenemos ese armamento, pues solo tenemos picos y palas para sembrar maíz y frijol y con eso vivimos", clamó la mujer que tiene su familia en la localidad de Tula.
 
Reconoció que en su comunidad "uno que otro" está coludido con la delincuencia, pero no es el pueblo.
 
"¿Quién nos va a auxiliar?, ¿quién nos va ayudar?", urgió.
 
Señaló que la gente desplazada en Alcozacán no tiene para comer y recordó que hace seis años ella misma vivió una situación de violencia en la comunidad.
 
En enero de 2020, diez músicos del grupo Sensación, de Alcozacán, fueron interceptados por hombres armados cuando viajaban en una camioneta tras acudir a una presentación. Fueron asesinados y el vehículo fue arrojado a un barranco. La Fiscalía estatal responsabilizó a "Los Ardillos".
 
Desde hace seis años, 76 personas han sido asesinadas y 25 están desaparecidas en la zona, hechos atribuidos a ese grupo criminal, según el Consejo Indígena de Pueblos de Guerrero Emiliano Zapata (Cipoeg).
 
"¿Quién nos va hacer justicia?; pareciera que el gobierno no nos ve", expresó la mujer.
 
Posteriormente, la indígena nahua se hincó frente a la reja del Palacio y no dejaba de llorar.
 
Más tarde, ella y otra mujer ingresaron al recinto, donde, según Rafael Julián Arcos, serían atendidas por un funcionario de la Secretaría General de Gobierno.
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