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Crisis de salud en SLP golpea la vocación médica

El panorama que enfrenta actualmente el sector salud comienza a impactar directamente en la vocación de las nuevas generaciones

San Luis Potosí, SLP.- Aunque la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Universidad Cuauhtémoc siguen siendo las instituciones con mayor demanda para estudiar Medicina en el estado, el panorama que enfrenta actualmente el sector salud comienza a impactar directamente en la vocación de las nuevas generaciones.
 
Hoy, San Luis Potosí presume infraestructura hospitalaria moderna y edificios que aparentan ser de primer nivel; sin embargo, especialistas advierten que detrás de esa imagen existe una realidad marcada por la falta de equipo médico, carencia de medicamentos y limitaciones operativas que afectan tanto a pacientes como a doctores.
 
El médico y director de la carrera de Medicina de la Universidad Cuauhtémoc de San Luis Potosí, Andreu Comas Guerrero, reconoció que desde que el sistema de salud pasó a manos de la federación, los trabajadores del sector han resentido recortes y condiciones laborales cada vez más complicadas.
 
En hospitales públicos, señaló, existen casos donde hay instalaciones, pero no herramientas suficientes para operar, diagnosticar o dar seguimiento adecuado a tratamientos. A esto se suma el desabasto de medicamentos y la presión laboral que ha llevado a médicos a manifestarse en lugar de concentrarse únicamente en la atención médica y la actualización profesional.
 
La situación, dijo, también ha provocado que disminuya el entusiasmo de muchos jóvenes por estudiar Medicina, especialmente porque durante años prevaleció la idea de que convertirse en doctor garantizaba riqueza y estabilidad económica.
 
“Esta es una carrera de servicio, una carrera que es un voluntariado”, expresó el especialista al hablar sobre la verdadera esencia de la profesión médica.
 
Andreu Comas Guerrero sostuvo que uno de los principales errores entre algunos aspirantes es ingresar a la carrera con expectativas económicas alejadas de la realidad que vive actualmente el sector salud.
 
“No es una carrera para decir me voy hacer médico para hacerme millonario”, afirmó.
 
El académico explicó que la Medicina implica sacrificios personales, jornadas sin horarios definidos y una preparación constante que nunca termina, incluso después de egresar de la universidad.
 
“Si un estudiante entiende esto, que no hay horarios y que muchas veces nos vamos a enfrentar a situaciones que nos van afectar en lo personal y que esta carrera se estudia para aprender, no para pasar; el estudiante que lo haga para pasar va a terminar muchos años sin salir y no va hacer buen médico”, señaló.
 
Además, advirtió que un médico que deja de capacitarse pierde capacidad para responder a las nuevas enfermedades, tratamientos y tecnologías médicas.
 
“Me tengo que estar actualizando de manera continua; médico que no se actualiza, médico que se vuelve poco útil”, puntualizó.
 
La crisis que atraviesa el sistema de salud no solo se refleja en hospitales saturados o en protestas del personal médico; también comienza a impactar en la percepción social de una profesión que históricamente fue vista como símbolo de prestigio y estabilidad. Hoy, en medio de la falta de insumos, sobrecarga laboral y recortes, la Medicina enfrenta un nuevo reto, mantener viva la vocación de servicio entre las nuevas generaciones.
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