Rioverde, SLP.- Mientras México se vuelca en flores, serenatas y festejos, para las integrantes del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros, el 10 de mayo es un recordatorio punzante de la ausencia. Para ellas, la maternidad ha mutado en una lucha aguerrida que no conoce descansos, días festivos ni treguas.
El colectivo destacó el drástico cambio que ha sufrido esta fecha en la última década. Lo que antes era un día de "apapachos", hoy es una plataforma nacional para gritar a los cuatro vientos una sola exigencia: que busquen a sus hijos.
“Tristemente, en nuestro México, hace más de una década era un gran día de celebración... Hoy es un día de gritar que pare tanta violencia y que vuelva la paz a nuestras familias”, expresaron a través de un emotivo mensaje.
Para una madre buscadora, el tiempo no avanza linealmente; se detuvo el día de la desaparición. El sentimiento de estas mujeres se resume en una vida incompleta, la espera eterna y la fe en una imagen: El acto de aferrarse a una fotografía como único vínculo tangible con la esperanza de un reencuentro.
Ante lo que denominan "silencios institucionales" y la falta de apoyo efectivo de las fiscalías, estas mujeres han tenido que profesionalizar su dolor. Por necesidad, han dejado de ser solo madres para convertirse en investigadoras, rastreadoras y defensoras de derechos humanos.
A pesar de los peligros que corren en el campo y del agotamiento físico, las madres buscadoras aseguran que su motor es el amor incondicional. Sus jornadas no terminan en la oficina, sino en la oración diaria y en la labor de campo, buscando ese "pedazo que les arrancaron" con la fe intacta de que, algún día, sus hijos regresarán a casa.