columnas

Centro Histórico

Detrás del Telón

El Centro Histórico de San Luis Potosí atraviesa una crisis cada vez más evidente y preocupante. Mientras se anuncian nuevos proyectos y planes de rescate con montos millonarios, siguen sin presentarse diagnósticos técnicos claros, consultas ciudadanas o estrategias integrales construidas con especialistas en urbanismo, movilidad, patrimonio y desarrollo económico.
 
La realidad cotidiana rebasa cualquier discurso: las calles lucen deterioradas, abundan los baches, persisten fallas en alumbrado y señalética, y el abandono de fincas históricas continúa avanzando ante la indiferencia oficial. A esto se suma la inseguridad y la presencia cada vez más visible de personas en situación vulnerable ocupando espacios públicos sin atención institucional de fondo.
 
Llama la atención también el silencio de sectores empresariales que en otros años mantenían una postura más firme para exigir orden y mejores condiciones en el primer cuadro de la ciudad. Hoy, salvo contadas voces, parece existir conformismo frente a un deterioro que afecta directamente la actividad comercial, turística y cultural.
 
La comparación con otros centros históricos del país resulta inevitable. Ciudades como Morelia, Aguascalientes, Zacatecas o Querétaro,  han logrado consolidar espacios atractivos para visitantes nacionales y extranjeros gracias a proyectos integrales de conservación, movilidad, seguridad y promoción turística. En San Luis Potosí, en cambio, la percepción negativa crece y muchos visitantes simplemente optan por no regresar.
 
Preocupa además que varios de los anuncios recientes parezcan más ejercicios de improvisación política que planes realmente estructurados. Se presentan ideas generales, pero no se conocen metas concretas, calendarios, indicadores o mecanismos de evaluación. Incluso proyectos anunciados con gran expectativa meses atrás desaparecieron del discurso público sin que exista claridad sobre sus resultados o continuidad.
 
El Centro Histórico necesita mucho más que anuncios apresurados o estrategias temporales. Requiere coordinación real entre los tres niveles de gobierno, participación ciudadana, especialistas y comerciantes, además de decisiones firmes para recuperar el orden, preservar el patrimonio y devolverle dignidad al corazón de la ciudad antes de que el deterioro sea irreversible.
OTRAS NOTAS