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San Luis Potosí se hunde: grietas, fallas y agua bajo presión amenazan el patrimonio histórico

- Estudios detectan desplazamientos del subsuelo de hasta 2.5 centímetros por año en algunas zonas de la ciudad.

Bajo las calles, avenidas y edificios de San Luis Potosí ocurre un fenómeno silencioso que avanza lentamente, pero cuyos efectos ya son visibles en distintos puntos de la capital y otros municipios del estado: hundimientos, grietas, fracturas en viviendas, daños en vialidades y alteraciones en la infraestructura urbana. Aunque para muchos pasa desapercibido, especialistas advierten que el subsuelo potosino atraviesa un proceso complejo en el que convergen factores naturales y actividad humana, particularmente la sobreexplotación de los acuíferos.
 
La doctora Sonia Torres Rivera, integrante del Instituto de Geología y del Grupo Universitario del Agua, señaló que el principal problema geológico-ambiental que enfrenta actualmente San Luis Potosí es la subsidencia del terreno, acompañada de fallas geológicas urbanas que incrementan el riesgo para la población.
 
Un fenómeno que ya deja huella en la ciudad
Las afectaciones ya forman parte del paisaje urbano en distintas zonas de la capital: paredes cuarteadas, pavimento fracturado, hundimientos en calles, banquetas desniveladas y tuberías dañadas. De acuerdo con la especialista, tanto las fallas geológicas como la subsidencia generan impactos directos sobre viviendas, infraestructura hidráulica y sistemas de drenaje, situación que incluso puede favorecer inundaciones en determinadas áreas. "Todo esto genera condiciones de inseguridad para quienes viven en estas zonas”, explicó.
 
La investigadora detalló que es importante diferenciar ambos fenómenos, ya que aunque están relacionados, no son lo mismo. Las fallas geológicas corresponden a fracturas naturales de la corteza terrestre que provocan desplazamientos entre bloques de roca debido a fuerzas internas del planeta. Estos movimientos pueden generar agrietamientos, inestabilidad del terreno y alteraciones en los acuíferos y flujos subterráneos. En contraste, la subsidencia se refiere al hundimiento progresivo o repentino del suelo, fenómeno que en San Luis Potosí tiene una estrecha relación con la actividad humana.
 
El agua subterránea y el hundimiento del suelo
Uno de los principales detonantes del problema es la extracción intensiva de agua de los acuíferos. Torres Rivera explicó que cuando el agua subterránea se extrae en exceso, disminuye la presión que sostiene los sedimentos del subsuelo, especialmente materiales arcillosos, lo que provoca compactación y pérdida de volumen del terreno.
 
Ese proceso deriva en hundimientos graduales que posteriormente generan grietas y fracturas superficiales, "la subsidencia ocurre porque el suelo pierde soporte interno. Conforme se compactan las capas del subsuelo, el terreno comienza a ceder”, explicó. La situación se vuelve aún más delicada debido al crecimiento urbano y a la demanda constante de agua en la zona metropolitana de San Luis Potosí.
 
Filtraciones y lluvias agravan el problema
La investigadora también alertó sobre otros factores que contribuyen al deterioro del subsuelo, como fugas de agua potable, lluvias intensas y sistemas de riego.
Cuando el agua se infiltra en terrenos poco consolidados y de baja densidad, debilita la estructura interna del suelo y favorece colapsos. "Cuando estos suelos están secos mantienen cierta estabilidad, pero al entrar en contacto con el agua, se debilitan los enlaces entre partículas y el terreno cede”. Esto provoca que grietas pequeñas evolucionen con el tiempo hasta convertirse en fallas superficiales visibles.
 
Las zonas con mayor afectación
San Luis Potosí figura entre las entidades más afectadas del país por este fenómeno, según la especialista, cerca del 46.2 por ciento de las grietas registradas en México se localizan en territorio potosino, lo que refleja la dimensión del problema. Entre las zonas más afectadas se encuentran el área del aeropuerto, Reyitos y Valle de los Cedros, donde la presencia de agua en el subsuelo influye directamente en los hundimientos.
 
También se han identificado afectaciones en Villa de Reyes, Villa de Arista y en diversos sectores del norte de la mancha urbana, particularmente hacia Soledad de Graciano Sánchez, además del corredor industrial. Estudios realizados mediante imágenes satelitales han detectado desplazamientos del subsuelo de hasta 2.5 centímetros por año en algunas zonas de la ciudad. Aunque pudiera parecer una cifra menor, especialistas advierten que la acumulación de estos movimientos con el paso de los años genera afectaciones importantes en infraestructura y edificaciones.
 
Un riesgo que combina naturaleza y actividad humana
Torres Rivera explicó que en San Luis Potosí convergen dos problemáticas simultáneas: las fallas geológicas de origen natural y la subsidencia relacionada con la extracción de agua. En algunos puntos ambos fenómenos coinciden y potencian las afectaciones, mientras que en otros ocurren de manera independiente, "la tierra nunca está estática”, advirtió la investigadora, al señalar que estos procesos continúan evolucionando constantemente. Por ello, consideró indispensable fortalecer el conocimiento del territorio, actualizar estudios geológicos y mejorar la planeación urbana para reducir riesgos futuros.
 
El Centro Histórico también preocupa
Mientras los hundimientos y grietas avanzan en distintos sectores de la capital, el fenómeno también genera preocupación en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad: el Centro Histórico. Aunque autoridades municipales aseguran que actualmente no existe un riesgo inmediato para la población, recientes estudios geofísicos confirmaron la presencia de movimientos y fracturas en el subsuelo.
 
El titular de la Unidad de Gestión del Centro Histórico, Jesús Becerra, informó que los análisis se realizaron como parte del proyecto de intervención en la Fachada del Carmen, con participación de especialistas e instituciones técnicas. Según los resultados obtenidos, las fallas detectadas no representan por ahora una amenaza directa para habitantes o visitantes del primer cuadro de la ciudad; sin embargo, el propio diagnóstico reconoce que sí existen afectaciones estructurales que podrían agravarse con el paso del tiempo, particularmente en inmuebles antiguos que forman parte del patrimonio histórico potosino.
 
Edificios antiguos, humedad y deterioro
El problema revive una preocupación que desde hace años persiste entre especialistas y ciudadanos: el deterioro gradual de numerosos edificios históricos.
En distintos puntos del Centro Histórico son visibles fisuras, humedad, fachadas desgastadas y estructuras que requieren mantenimiento urgente.
 
Aunque el gobierno municipal sostiene que tanto la Unidad de Gestión del Centro Histórico como Protección Civil mantienen monitoreo constante sobre el comportamiento del subsuelo y las condiciones de las fincas antiguas, la preocupación permanece. La combinación entre envejecimiento estructural, humedad, falta de mantenimiento y movimientos del subsuelo podría representar un desafío mayor en el futuro. Las autoridades recomendaron a propietarios de inmuebles realizar estudios especializados y dictámenes estructurales para detectar posibles daños tanto en el Centro Histórico como en otras zonas de la ciudad donde se han identificado movimientos del terreno.
 
Un problema silencioso que sigue avanzando
Por ahora, el Ayuntamiento descarta riesgos inmediatos para la población y no contempla restricciones en el tránsito peatonal dentro del Centro Histórico. Sin embargo, especialistas coinciden en que el fenómeno continúa evolucionando bajo tierra. Mientras las grietas avanzan lentamente y el suelo sigue modificándose, San Luis Potosí enfrenta un reto que combina presión urbana, sobreexplotación del agua y procesos geológicos naturales. Un problema silencioso que, aunque muchas veces invisible, ya comienza a dejar marcas profundas en viviendas, calles y en el corazón histórico de la ciudad.
 
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