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SanArte: Creencias

Somos infinito. Cada segundo hay muertes y nacimientos como parpadeos. Estamos constantemente creando contextos. Somos cambiantes, de pensamientos, de escenarios, de costumbres, de estilos de vida e incluso de vibración. Somos notas que van creando distintas melodías en la existencia. La mente colectiva le da forma a las sociedades en todo momento. ¿Te ha sucedido que después de introducir nuevos conocimientos filosóficos a tu vida, todo tu entorno cambia?
 
¿O qué después de una intervención terapéutica o análisis ya no ves la vida de la misma forma y las personas, los espacios y las costumbres que tenías cambian radicalmente? Es como saltar cuánticamente a otro universo totalmente distinto. Nada más mover material psíquico la realidad se altera, manifestando otros aromas, otra manera de estar en el mundo y una distinta forma de relacionarse. Pero hay vidas en las que ciertas creencias férreas permanecen tatuadas en la mente y que incluso enferman a la persona y por ende no le permiten crecer, evolucionar y avanzar.
 
De tu forma de ver a los otros y a la vida; ¿Eres tú El o La autor(a) o lo es alguien más? Tal vez los grupos te dieron sentencias como verdades absolutas y tú las seguiste sin cuestionar, simplemente repitiendo y ya está. ¿Reflexionas y decides? Lo que pasa es que preguntarse cosas a veces nos lleva a la angustia, pero si no lo hacemos, jamás recorreremos el camino del héroe o la heroína, es decir la travesía del Alma encarnada. Simplemente repetiremos siendo vividos por algo más, por un discurso que a veces como todo, ya está en el final de su ciclo de existencia, porque ya no le queda espacio en el mundo actual.
 
No se trata de una rebeldía aguerrida y que contraríe al discurso dominante, no, sino que más bien aprender a decidir desde un lugar de contemplación. A veces, vamos por la vida aceptando como cierto lo que las demás personas aseveran en tono de juicio. A veces podemos considerar que en algunos temas el mundo se vuelve una especie de secta. Y esto no va de moral, de bien y mal, de ley o rompimiento de la ley, sino que, de invención, de conexión con la propia mente y de la capacidad para saber con certeza o por lo menos un estadío cercano a la certeza de lo que nosotros(as), cada uno pensamos por nosotros(as) mismos(as).
 
Es que, si no, las mesas en las que convivimos se convierten en obras de teatro con guiones que se repiten eternamente y en dónde no hay campo para la reflexión, la dubitación y sobre todo para la extracción de nuevos aprendizajes, tomas de conciencia y creatividad colectiva para el camino de lo evolutivo.
 
En las sesiones de terapia, he podido observar, como el sufrimiento profundo y añejo cesa con el cambio de una sola creencia. Se sufre de Introyectos malignos, frases condenatorias, supersticiosas, arraigadas a un egregor o forma de pensamiento colectiva que aprisiona, que reprime, que prohíbe. Creencias sobre uno mismo(a) negativas que impiden la evolución, el bienestar, el avance, el éxito.
 
Te invito a cuestionar tus creencias, las impuestas y las que has aceptado y defendido sin darte cuenta de si te hacían bien o mal. Por creencias se han cometido las atrocidades más perversas de la humanidad. Por creencias se han creado reservas naturales y se ha salido adelante en eventos traumáticos colectivos. Por creencias se han construido bellezas arquitectónicas monumentales. ¿Tú en qué crees? ¿Crees en ti?
 
Y cuando digo creer no me refiero a una fe mental ciega, sino que a una creencia que no tiene que ver únicamente con un solo cerebro, sino que con el del corazón y el del estómago. Hay creencias escondidas en las tripas, otras que habitan la energía que nos envuelve y de las que no tenemos noticia hasta que indagamos en el inconsciente.  Me imagino que las creencias son semillas que pueden dar plaga o frutos deliciosos.
 
¿A caso se puede sanar ese jardín de la mente? Creencias como: Yo soy suficiente, yo valgo, yo soy capaz, yo merezco, yo puedo, yo soy amado(a), yo creo en mí, pueden cambiar para bien el rumbo de tu vida, sin embargo, aspectadas hacia lo negativo, no hay otra manifestación que la desgracia. Una sola mala hierba arrancada de la psiquis y el camino puede abrirse iluminado por un sol de sabiduría que no permitirá que ninguna oscuridad penetre.
 
Así que, si en algún momento te eriges en tu valentía y tu curiosidad, será excelente que indagues profundamente en tus creencias arraigadas y las pongas en cuestionamiento, siempre para llegar a una hermosa y saludable conclusión, por supuesto, sin positivismo tóxico, pero eso sí, con una profunda y hermosa autenticidad. Que puedan brotar de tus labios al compartir con otros (as), tus propias creencias, aquellas que has puesto en duda, pero que la experiencia te ha hecho llevar en tu haber de sabiduría y también estar abierto(a) a desechar aquellas creencias que no te sirven más y sembrar en tu mente semillas suculentas y buenas para que vivas, el amor, la prosperidad, la salud y las bendiciones del planeta de una forma buena bella y verdadera.
 
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
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