Rioverde, SLP.– El anuncio oficial del recorte al ciclo escolar 2025-2026 ha tomado por sorpresa a la comunidad educativa. Con la confirmación de que las clases concluirán el próximo 5 de junio —y no el 15 de julio como se estipuló originalmente—, los padres de familia enfrentan ahora el reto de cubrir casi un mes de actividades académicas y de cuidado por cuenta propia.
Para los padres y madres de familia, el principal temor es el rezago académico. Señalan que este recorte impedirá completar los programas educativos y cumplir con los objetivos pedagógicos del año.
Muchos advierten que los estudiantes aún "arrastran" deficiencias en el aprendizaje desde el periodo de la pandemia de COVID-19, y este nuevo recorte podría profundizar las brechas en materias fundamentales como matemáticas y comprensión lectora.
Ante la falta de clases presenciales, las familias potosinas han comenzado una búsqueda contrarreloj de alternativas para evitar el ocio y el retroceso educativo, asumiendo costos extraordinarios en las actividades extracurriculares, regularización académica y en el gasto de estancias o apoyo en el hogar para los padres que trabajan.
Estas opciones, aunque necesarias para mantener el ritmo de aprendizaje de los niños, representan un golpe directo a la economía familiar, ya que no forman parte del presupuesto escolar ordinario. Hasta el momento, las autoridades educativas no han planteado programas gratuitos de compensación para los días eliminados del calendario.