Durante años, la creatina ha sido relacionada principalmente con el rendimiento físico, el aumento de fuerza y la recuperación muscular. Sin embargo, nuevas investigaciones han puesto la mirada en otro posible beneficio: su papel en el funcionamiento del cerebro y otros órganos que requieren altos niveles de energía.
De acuerdo con una revisión difundida por Taylor & Francis Group, la creatina es un compuesto que el cuerpo produce de manera natural y que participa en la regeneración del ATP, considerado la principal fuente de energía de las células. Aunque cerca del 95 por ciento se almacena en los músculos, el resto también se distribuye en tejidos como el cerebro y el corazón.
Este hallazgo ha despertado interés porque el cerebro es uno de los órganos con mayor demanda energética. Bajo condiciones de estrés, falta de sueño o desgaste físico y mental, la disponibilidad de energía celular puede influir en funciones como la memoria, la concentración y la velocidad de respuesta.
Especialistas señalan que la suplementación con creatina podría tener efectos positivos en la memoria, el ánimo y el desempeño cognitivo, especialmente en personas con niveles bajos de este compuesto, aunque todavía se requieren más estudios para confirmar sus beneficios en población general.
Pese a su popularidad, los expertos recomiendan no consumir suplementos sin orientación profesional, principalmente en personas con enfermedades renales, mujeres embarazadas, personas lactantes o quienes siguen tratamientos médicos. La creatina puede formar parte de una estrategia de salud y rendimiento, pero no sustituye una alimentación equilibrada, descanso adecuado ni atención médica.