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Se moderan precios en refacciones y autopartes

Este comportamiento refleja presiones estructurales vinculadas a insumos como metales y costos logísticos

Si bien las refacciones y accesorios automotrices cerraron 2025 con una inflación anual de 3.2 por ciento, significativamente por debajo de los niveles de hasta 5 por ciento registrados en años previos, en lo que va de 2026 aún hay algunas piezas que mantienen un encarecimiento mayor.

De acuerdo con la serie quincenal del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Instituto Nacional de Estadística (Inegi), los acumuladores o baterías para vehículos mantuvieron una inflación elevada de 6.4 por ciento al cierre de 2025, consolidándose como el rubro más persistente al alza dentro del segmento automotriz.

Este comportamiento refleja presiones estructurales vinculadas a insumos como metales y costos logísticos.

En el acumulado a marzo, la inflación de los acumuladores alcanzó 4.18 por ciento. 

Por su parte, los neumáticos mostraron una de las trayectorias más claras de normalización: pasaron de episodios de alta volatilidad en años anteriores a cerrar el 2025 con una inflación de 2.6 por ciento y en marzo de 2026 acumulaban un alza de apenas 0.58 por ciento.

En tanto, otras autopartes reportaron una inflación de 3.2 por ciento al cierre de 2025 y en los primeros tres meses de este 2026 acumulan un alza de 2.51 por ciento.

En paralelo a la moderación de precios, el mercado enfrenta un fenómeno estructural: el crecimiento del parque vehicular no se traduce en la misma proporción en servicios de mantenimiento.

A decir de Fernando Medina Gamboa, director de Data Analytics en SimDataGroup, si bien las visitas a talleres están aumentando, lo hacen a un ritmo menor que la expansión del parque vehicular.

El especialista señaló que este fenómeno no es reciente, sino que responde a una tendencia acumulada en el tiempo, donde los talleres enfrentan dificultades para retener a los vehículos dentro de esquemas formales de mantenimiento.

"No están siendo capaces de retener la mayor cantidad de vehículos", advirtió.

Según Medina, el rezago en servicios preventivos tiene implicaciones directas en los costos futuros para los automovilistas, al elevar la probabilidad de reparaciones mayores.

"El no hacer un mantenimiento preventivo hace que incurramos en muchos más mantenimientos correctivos a futuro", señaló.

Además, destacó que los fabricantes establecen lineamientos claros en los manuales de usuario para preservar la vida útil de los vehículos, pero su incumplimiento deteriora el desempeño de las unidades.

"Va en detrimento de la vida útil de los coches y no atenderlos con un profesional experto en ese vehículo, en esa marca, genera costos ciegos que muchas veces no se ven", advirtió.

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