Lula compareció ante la prensa en la embajada brasileña en Washington, donde afirmó que el encuentro representó 'un paso importante en la relación democrática e histórica que Brasil tiene con Estados Unidos'
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, coincidieron este jueves en calificar positivamente su encuentro en la Casa Blanca, el primero que ambos mantienen en Washington, que se extendió cerca de tres horas —más de lo previsto— y giró principalmente en torno a los aranceles y la relación comercial entre ambos países.
Trump fue el primero en pronunciarse a través de su red Truth Social, donde escribió que la reunión "transcurrió muy bien" y describió a Lula como un presidente "muy dinámico". El mandatario republicano señaló que conversaron sobre comercio y aranceles, y anunció que representantes de ambos gobiernos se reunirán en los próximos meses para discutir "ciertos elementos clave".
Por su parte, Lula compareció ante la prensa en la embajada brasileña en Washington, donde afirmó que el encuentro representó "un paso importante en la relación democrática e histórica que Brasil tiene con Estados Unidos". Describió el tono como cordial y relató que aconsejó a Trump mostrarse relajado ante las cámaras. También aprovechó para pedirle, en tono de broma, que no restrinja los visados a la selección brasileña durante el Mundial de fútbol de este verano en Estados Unidos.
Aunque estaba previsto que ambos mandatarios comparecieran juntos en el Despacho Oval, la rueda de prensa conjunta no se celebró. Según fuentes brasileñas, fue Lula quien solicitó que el contacto con la prensa se produjera al término de la reunión.
La agenda del encuentro incluyó asuntos comerciales como los aranceles, la cooperación en materia de minerales críticos —Brasil posee las segundas mayores reservas del mundo, tras China—, y el combate al crimen internacional. Washington estudia designar a algunos grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas, algo a lo que se opone Brasilia por considerar que podría abrir la puerta a intervenciones en su territorio.
La reunión también estuvo marcada por las investigaciones abiertas por Estados Unidos sobre supuestas prácticas comerciales desleales de Brasil, en particular el uso de la plataforma de pagos PIX, que Washington considera perjudicial para Visa y Mastercard.
El encuentro se produce en un contexto de relación tensa: el segundo mandato de Trump arrancó con fricciones al imponer aranceles a Brasil en represalia por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por liderar un golpe de Estado contra Lula. La relación se recompuso parcialmente tras encuentros en Nueva York y Malasia, pero volvió a deteriorarse recientemente ante desencuentros sobre Venezuela, Irán y Cuba.