El primer informe global sobre neurología de la Organización Mundial de la Salud alerta que los trastornos neurológicos ya afectan a más de un tercio de la población mundial y exigen mayor prevención, diagnóstico oportuno y acceso equitativo a atención médica.
La salud cerebral dejó de ser un tema reservado a especialistas para convertirse en una prioridad mundial de salud pública. En su primer informe global sobre neurología, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los trastornos neurológicos representan actualmente la principal causa de mala salud y discapacidad en el mundo, con un impacto creciente en la vida de millones de personas, sus familias y los sistemas sanitarios.
El documento, elaborado en el marco del Plan de Acción Mundial Intersectorial sobre Epilepsia y otros Trastornos Neurológicos 2022-2031, señala que en 2021 alrededor de 3 mil 400 millones de personas vivían con algún padecimiento neurológico, lo que equivale al 42 por ciento de la población global. Entre las condiciones con mayor carga se encuentran los accidentes cerebrovasculares, la migraña, las demencias, la epilepsia, el Parkinson, la meningitis, los trastornos del neurodesarrollo y algunos cánceres del sistema nervioso.
La OMS advierte que el problema no solo está en el número de casos, sino en las profundas desigualdades para recibir atención. Más del 80 por ciento de los años de vida saludable perdidos por estos padecimientos se concentra en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a diagnóstico, tratamiento, rehabilitación, medicamentos y especialistas sigue siendo limitado. Esta brecha provoca que muchas personas lleguen tarde a consulta o dependan del cuidado no remunerado de familiares, principalmente mujeres.
El informe también pone el foco en la prevención. La salud cerebral puede protegerse a lo largo de la vida mediante acciones relacionadas con actividad física, control de enfermedades crónicas, vacunación, atención materna y neonatal, prevención de traumatismos, reducción de contaminantes ambientales y combate a factores de riesgo como hipertensión, obesidad, diabetes, consumo de tabaco, alcohol y sedentarismo.
Otro de los puntos centrales es la necesidad de fortalecer los sistemas de salud. Según la OMS, muchos países aún no cuentan con políticas nacionales específicas, financiamiento suficiente, campañas de sensibilización o sistemas de información capaces de medir con precisión la magnitud de los trastornos neurológicos. Además, la falta de neurólogos, medicamentos esenciales y servicios especializados en zonas rurales profundiza la desigualdad.
La epilepsia ocupa un lugar especial dentro del reporte, al ser uno de los padecimientos neurológicos más extendidos y, al mismo tiempo, uno de los que enfrentan mayor estigma. La OMS estima que más de 51 millones de personas viven con epilepsia en el mundo, aunque muchas no reciben tratamiento adecuado por falta de acceso médico, desinformación, barreras económicas o discriminación.
Con este informe, la OMS llama a los gobiernos a colocar la salud cerebral en el centro de las políticas públicas. La recomendación es clara: invertir en prevención, mejorar la cobertura sanitaria universal, garantizar medicamentos y tecnologías básicas, capacitar al personal de salud e involucrar a pacientes, cuidadores y familias en el diseño de programas.
La advertencia llega en un momento clave: mientras la población mundial envejece y aumentan los factores de riesgo asociados al estilo de vida, los trastornos neurológicos pueden convertirse en una de las mayores cargas sociales y económicas de las próximas décadas. Para la OMS, cuidar el cerebro ya no es una opción secundaria, sino una condición indispensable para mejorar la calidad de vida, reducir discapacidades evitables y construir sistemas de salud más justos.