Durante el desarrollo del Congreso Nacional de Morena, diversos legisladores y liderazgos del partido pusieron sobre la mesa la necesidad urgente de endurecer los mecanismos de selección de sus candidatos para los próximos procesos electorales. El objetivo central de esta propuesta es establecer "filtros antinarco" que impidan de manera efectiva la infiltración de personas vinculadas con grupos delictivos en cargos de elección popular, garantizando así la integridad del movimiento y de las instituciones que representan.
Senadores como Guadalupe Chavira y Saúl Monreal encabezaron el llamado para que la Comisión de Elecciones sea extremadamente rigurosa, sugiriendo que la presentación de cartas de antecedentes no penales y una revisión minuciosa de la trayectoria de cada aspirante sean requisitos innegociables. Esta postura busca evitar que perfiles externos o incluso militantes con nexos opacos lleguen a las boletas bajo las siglas del partido. Además, se planteó la posibilidad de obligar a los funcionarios electos a presentar informes financieros cada seis meses, permitiendo un monitoreo constante de su evolución patrimonial para detectar cualquier irregularidad a tiempo.
En el debate interno también se escucharon voces críticas contra el "arribismo" político. El diputado Alejandro Carbajal señaló que la formación de cuadros propios debe ser la prioridad, advirtiendo sobre el riesgo de aceptar a personajes provenientes del "viejo régimen" sin un escrutinio profundo que podría incluir, según su propuesta, exámenes psicológicos y de habilidades. Por su parte, la diputada Olga Sánchez Cordero enfatizó que la transparencia debe prevalecer sobre los compadrazgos, especialmente en un contexto marcado por la reciente solicitud de licencia del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien se encuentra bajo investigación federal.
No obstante, la propuesta de modificar los estatutos para formalizar estos candados no goza de consenso total. Algunos integrantes del partido, como el senador Manuel Huerta, sostienen que el mejor mecanismo de control sigue siendo la voluntad popular a través de las encuestas, argumentando que los principios fundacionales del partido son suficientes si se aplican con honestidad. Este diálogo ocurre en un momento clave de transición interna, mientras el partido se prepara para la renovación de su dirigencia nacional, donde se perfila la llegada de Ariadna Montiel al frente de la organización.