Pasamos alrededor del 90% de nuestra vida en interiores, ya sea la casa, la oficina, el colegio o la universidad, el gimnasio, el transporte público, un centro comercial... Y, sin embargo, seguimos tratando el aire interior como si fuese un detalle menor, cuando en realidad condiciona cómo respiramos, cómo dormimos y cómo rendimos en nuestro día a día. ¿Sirven de algo las plantas que tenemos en casa aparte de aportar belleza al hogar?
La respuesta, con matices, es que sí. Un estudio coordinado por investigadores de la Universidad de Surrey y publicado en la revista Building and Environment, propone el análisis más completo hasta la fecha sobre el impacto real de las plantas de interior y sistemas de muros vegetales o torres hidropónicas en edificios. Sus conclusiones apuntan a beneficios medibles: aportan más confort térmico, más humedad ambiental y, en determinados diseños, reducción de partículas finas y compuestos orgánicos volátiles.
El mensaje central de los autores es que hay que dejar de pensar en las plantas de nuestros interiores como un adorno y empezar a tratarlas como infraestructura ambiental. En palabras del profesor Prashant Kumar, 'los beneficios no ocurren por accidente'. Hay que usar los sistemas adecuados, bien diseñados, con iluminación y mantenimiento correctos para que se den todos estos beneficios.
La investigación no se limita a una prueba puntual. Reúne una colaboración internacional de 35 expertos de Reino Unido, Europa, EE. UU., Australia, India y Brasil, dentro del proyecto GREENIN Micro Network Plus, y busca ordenar una literatura científica que, hasta ahora, tenía un problema en común. Muchos estudios previos se hicieron en cámaras pequeñas de laboratorio o con cantidades de plantas poco realistas para una vivienda u oficina.
La habitación puede sentirse hasta 2 °C más fresca con plantas
Uno de los hallazgos más llamativos es el del confort térmico. Los expertos exponen que los sistemas de vegetación interior de mayor entidad pueden hacer que un espacio se perciba hasta 2 °C más fresco, aunque el termómetro marque lo mismo. ¿Cómo es posible? En parte por la evapotranspiración; las plantas liberan vapor de agua y modifican el microclima inmediato. Esa humedad extra puede reducir la sensación de 'aire seco' y de ambiente cargado, especialmente en edificios con calefacción invernal o aire acondicionado. En esencia, el espacio se vuelve más respirable y menos sofocante.
La humedad relativa es uno de esos factores invisibles que se vuelven obvios cuando fallan. Notamos las mucosas secas, la garganta irritada, electricidad estática, ojos más sensibles... Pues los sistemas verdes interiores pueden aumentar la humedad del aire, algo especialmente relevante en invierno o en espacios con climatización continua. Los autores subrayan que un aire menos seco puede mejorar la sensación de bienestar (aunque si hay demasiada humedad puede favorecer la aparición de moho si el edificio está mal ventilado). Por eso, el estudio insiste en la necesidad de considerar una buena planificación y mantenimiento.
¿Purifican el aire las plantas de interior?
Sí pero con matices, aclaran los expertos. Las plantas pueden ayudar, pero no sirve cualquier planta, en cualquier rincón y sin ningún tipo de estrategia. Un buen sistema no es solo tener tres potos a la sombra en un rincón de la casa; un buen sistema verde incluye variables como densidad de plantas, circulación de aire, tipo de sustrato, superficie foliar, iluminación y mantenimiento. En otras palabras, para que haya un efecto apreciable en la calidad del aire, suele ser más eficaz un enfoque de infraestructura verde (por ejemplo, con muros vegetales) que la colección dispersa de macetas por aquí y por allá.
Lo que la investigación critica (con razón)
Los autores señalan que en el pasado se hicieron demasiados experimentos con condiciones que no se parecen a un edificio real; es decir, se probaba con 'números imposibles' de plantas o en cámaras cerradas que no reflejan ventilación, entradas y salidas de gente, limpieza, cambios de temperatura, etc. La recomendación para el futuro es muy concreta: hay que llevar a acabo estudios dentro de edificios, durante periodos largos, considerando las variables que mandan en la vida real como la luz, la ventilación, la ocupación y el mantenimiento. Si no, el resultado se queda más bien en marketing. Pero para empezar, es mejor tener pocas plantas bien cuidadas que muchas abandonadas (sin luz ni riego); si buscas impacto ambiental (y no solo estética), piensa en sistemas más grandes o agrupaciones, y en su ubicación y asegura que tengan luz suficiente (natural o artificial) y planifica su mantenimiento.