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El último mensaje del Gobernador

Era inevitable. Lo que durante días se murmuró en los pasillos de Palacio y en las mesas de café, terminó por confirmarse, Rubén Rocha soltó el cargo.
 
"Tengo la conciencia tranquila. Una vida de trabajo respalda mis palabras. Lo digo clara y contundentemente: son falsas y dolosas las acusaciones que se han vertido en mi contra", sostuvo el Gobernador morenista anoche, en un último mensaje antes de anunciar su separación del poder.
 
La presión de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que el miércoles lo señaló por encabezar un "narco-Gobierno" en Sinaloa, terminó por volver su posición insostenible.
 
Desde ese día, en la capital sinaloense se respiraba un ambiente de zozobra. Todavía el jueves, Rocha Moya intentó proyectar normalidad al viajar a Navolato para entregar apoyos a campesinos. Desde el templete, se dolió de que Sinaloa fuera "estigmatizada" por las investigaciones judiciales.
 
Sin embargo, el escenario cambió radicalmente anoche.
El ahora Gobernador con licencia afirmó que su dimisión busca facilitar las indagatorias tanto en el extranjero como en el País.
 
"Lo anterior también lo hago con la finalidad de facilitar la actuación de las autoridades mexicanas en el proceso de investigación ya citado", señaló el sinaloense.
En su despedida, retomó el discurso de defensa; calificó el caso en su contra como un intento de golpear al movimiento de la llamada "Cuarta Transformación".
"No voy a permitir que me utilicen para dañar al movimiento al que pertenezco, y que ha cambiado para bien la vida de millones de mexicanos que durante décadas fueron víctimas de quienes se creyeron con el derecho de despojarlos hasta de lo más elemental", sentenció.
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La salida de Rocha Moya precipitó otra: la del Alcalde de la capital, Juan de Dios Gámez Mendívil, quien pretendía ser su "delfín" para las elecciones de 2027.
A esa hora, pasadas las diez de la noche, la avenida Álvaro Obregón estaba desolada. Sinaloa se disponía a dormir sin Gobernador y con una Alcaldesa "provisional".
 
En sesión fast track, el Cabildo aprobó primero la licencia del munícipe -cuyo retrato barnizado aún colgaba de las paredes- y luego la designación de Ana Miriam Ramos Villarreal, quien llegó a desempeñarse como cajera de un banco. Con mayoría morenista, la aventaron al ruedo sin decir "agua va".
 
"Con la plena confianza en el trabajo de las instituciones de este país, he tomado la decisión de solicitar licencia temporal por más de 10 días, en tanto se lleva a cabo una investigación como la que hoy se ha anunciado", dictó en su mensaje de despedida Juan de Dios Gámez, implicado también en los señalamientos de la Fiscalía neoyorquina.
"Jamás me he apartado de la ley y la justicia", alegó.
 
El mensaje fue leído por José Ernesto Peñuelas, secretario del Ayuntamiento.
A mano alzada, los 12 regidores presentes avalaron la solicitud de licencia. Para la designación de Ana Miriam Ramos Villarreal, la regidora priista Érika Sánchez votó en contra.
 
"¡Que dé la cara (Juan de Dios Gámez!)", exigió, severa pero ecuánime, la regidora tricolor. "¡Qué vergüenza que Culiacán tenga que pasar por esto!", expresó.
 
La avenida Álvaro Obregón estaba desierta. Las dos torres de la Catedral se perfilaban con claridad unos metros más adelante. Parecía que nada se movía.
 
Los diputados fueron convocados para este sábado a las 08:00 horas para someter a consideración la licencia de Rubén Rocha Moya, el primer gobernador de la 4T que se va sin concluir su gestión, arrastrando un descrédito descomunal.
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