A casi dos décadas del estreno de la primera película, El Diablo Viste a la Moda 2 ya está dando de qué hablar, y no solo por el regreso de su elenco original. La secuela, que recién llegó a salas, ha conseguido superar la calificación de la cinta de 2006 en sitios especializados como Rotten Tomatoes, marcando un arranque sólido en su primera semana.
De acuerdo con las cifras mostradas en la plataforma, la nueva entrega alcanza un 78% de aprobación con más de 150 críticas contabilizadas, mientras que la película original se mantiene con un 75%, aunque con un universo mayor de reseñas acumuladas a lo largo de los años.
El dato resulta relevante si se considera que la secuela apenas comienza su recorrido en cines, lo que sugiere una recepción inicial favorable por parte de la crítica especializada.
El regreso de personajes icónicos como Miranda Priestly y Andy Sachs, interpretadas nuevamente por Meryl Streep y Anne Hathaway, ha sido clave para atraer tanto a la audiencia nostálgica como a nuevas generaciones.
La historia retoma el universo de la moda y los medios, ahora con un enfoque más actual. A diferencia de la primera entrega —centrada en el ascenso de Andy dentro de la revista Runway—, la secuela plantea un escenario donde los personajes enfrentan los cambios de la industria editorial en plena era digital.
Han pasado cerca de 20 años dentro de la narrativa y también en la vida real, lo que permite explorar nuevas dinámicas entre Miranda, Andy y Emily. La trama gira en torno a la reinvención profesional, la presión por mantenerse relevante y los cambios en el consumo de contenido, temas que conectan con el presente del periodismo y la moda.
Las primeras reseñas reflejan una recepción mixta, aunque mayoritariamente positiva. Varios críticos coinciden en que la película funciona mejor como una extensión del universo original que como una propuesta completamente nueva.
Algunas opiniones destacadas:
Una de las reseñas señala que se trata de “una secuela brillante y nostálgica que no se arriesga”, destacando el protagonismo de Emily Blunt, pero cuestionando que la historia dependa demasiado de la fórmula original.
Otro crítico apunta que “prefieres que la dejen como está antes que arriesgar un clásico”, aunque reconoce que el resultado final es una secuela bien lograda.
En contraste, también hay posturas más duras que consideran que “se limita a repetir lo que funcionó en la primera entrega”, perdiendo parte de la frescura que caracterizó a la original.
Sin embargo, no todo es negativo. Algunas reseñas destacan que la cinta logra “contar una buena historia con actuaciones sólidas y un toque de magia cinematográfica”, lo que la mantiene como una propuesta entretenida.
Incluso hay quienes subrayan el subtexto de la película, al señalar que “expone las razones por las que se debe apoyar a periodistas y escritores”, alineándose con los cambios en la industria mediática.
En conjunto, las críticas reflejan un balance entre el atractivo de la nostalgia y la expectativa de innovación. Por ahora, El Diablo Viste a la Moda 2 logra posicionarse ligeramente por encima de su antecesora en calificación, pero será el paso de las semanas —y la suma de más reseñas— lo que definirá si mantiene esa ventaja