En los ilícitos contra la vida y la integridad corporal, por ejemplo, se pasó de 19 mil 398 casos en enero a 23 mil 197 en marzo
Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sobre la incidencia delictiva del fuero común, reflejan un panorama preocupante para México. Durante marzo, los delitos registrados a nivel nacional aumentaron 16.37%, una cifra que contradice el discurso constante del gobierno federal, que insiste en asegurar que la criminalidad va a la baja.
Las cifras muestran con claridad este repunte. En enero se reportaron 154 mil 812 delitos, en febrero la cifra bajó ligeramente a 150 mil 592, pero en marzo se disparó hasta 175 mil 249 carpetas de investigación, lo que evidencia un incremento importante en apenas un mes. Lejos de hablar de una contención del problema, los números oficiales confirman un deterioro en materia de seguridad.
El crecimiento también se observa en delitos de alto impacto. En los ilícitos contra la vida y la integridad corporal, por ejemplo, se pasó de 19 mil 398 casos en enero a 23 mil 197 en marzo. En el caso del homicidio, la tendencia también fue al alza, al pasar de 2 mil 718 víctimas en febrero a 3 mil 45 en marzo. Se trata de un aumento que no puede minimizarse, sobre todo porque está relacionado con violencia directa que golpea de manera brutal a la población.
La lista de delitos que crecieron durante marzo es amplia y alarmante. Entre ellos destacan homicidio doloso, homicidio culposo, secuestro, robo de vehículo con violencia, robo a transeúnte en vía pública con y sin violencia, robo a institución bancaria, robo a negocio, fraude, extorsión, daño a la propiedad, despojo, abuso sexual, violencia sexual, corrupción de menores, narcomenudeo, amenazas, delitos contra el medio ambiente, tortura y delitos contra la administración de justicia, entre muchos otros. En varios casos, este repunte también parece estar vinculado al deterioro económico y social que vive el país.
La realidad es contundente y las cifras oficiales cuentan otra historia diferente a la narrativa del gobierno federal. No se trata de percepciones ni de simples versiones, sino de los propios datos del Estado mexicano, que muestran un crecimiento en la mayoría de los delitos y una situación que sigue agravándose.