Las finanzas públicas están muy ajustadas y aún se desconoce si los insumos y tipos de acero que se tienen son los demandados por el mercado
El Gobierno federal asumió el compromiso de usar el acero nacional para obra pública, pero para analistas, cumplir con el gremio no será fácil, ya que las finanzas públicas están muy ajustadas y aún se desconoce si los insumos y tipos de acero que se tienen son los demandados por el mercado.
Jorge Molina, consultor en políticas públicas y comercio internacional, explicó que, con una deuda pública en ascenso, difícilmente los gobiernos de los tres niveles contarán con recursos para obra pública.
Con todo y las intenciones del Plan México, dijo, se carece de una hoja de ruta concreta sobre los posibles proyectos.
"¿Con qué dinero? Porque el Gobierno tiene ahora una deuda de tal tamaño que no escuchamos que haya una gran cantidad de obras, entonces ¿de dónde van a venir estas compras al sector acerero?", cuestionó.
A través de un análisis, Banamex coincidió que el acuerdo implica presiones adicionales a las finanzas públicas.
Si el acero nacional es más caro que el importado, advirtió, el Gobierno enfrentará mayores desembolsos.
"En un contexto de finanzas públicas presionadas -con deuda pública en niveles elevados, compromisos de gasto social crecientes y márgenes fiscales reducidos-, este mayor gasto podría traducirse en menos proyectos ejecutados", sentenció.
De acuerdo con Salvador Quesada Salinas, director de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), las compras del Gobierno representarían cerca de 3 millones de toneladas, equivalentes al 17.9 por ciento de la producción en México de 2025.
Sergio de la Maza, presidente de la Canacero destacó que este Acuerdo permitirá proteger cerca de 90 mil empleos directos y consolidar inversiones por 8 mil millones de dólares.