San Luis Potosí, SLP.- En el contexto de las celebraciones por el Día del Niño, la Iglesia en San Luis Potosí dirigió un mensaje enfocado en la atención a la infancia, particularmente a aquellos menores que enfrentan enfermedades graves y condiciones que limitan la posibilidad de festejar esta fecha en un entorno familiar.
El vocero de la Arquidiócesis potosina, Tomás Cruz Perales, hizo un llamado a las autoridades federales para fortalecer el respaldo a niñas y niños que padecen enfermedades terminales, así como a sus familias.
“Invitar a las autoridades responsables a que tengan al alcance de los niños, especialmente quienes padecen alguna enfermedad como el cáncer, que han sido enfermedades muy abandonadas por el gobierno federal, y ojalá que se priorice a los niños que viven enfermedades que tienen un final terminal”, expresó.
El pronunciamiento se da durante abril, mes dedicado a la niñez en México, en el que también se reflexiona sobre las condiciones en las que crecen muchos menores. En este sentido, la Iglesia señaló que, además de los festejos, es importante reconocer los desafíos que enfrentan niñas y niños en su entorno cotidiano.
“Los niños son un tesoro confiado en nuestras manos, son tierra sagrada, son el rostro sencillo de la esperanza. Con dolor tenemos que reconocer que hay muchos niños que crecen en medio de ambientes que pueden lastimar su corazón: divisiones familiares, violencia verbal o física, saturación en pantallas, pobreza, ausencia de tiempo, abandono o desconocimiento de Dios y el Evangelio”, indicó Cruz Perales.
Asimismo, destacó que si bien las celebraciones, regalos y festivales forman parte de la conmemoración del 30 de abril, estos no sustituyen el papel fundamental de la familia en el desarrollo integral de la infancia.
“La vocación de la familia, ahí un niño debe aprender que es amado, que su vida vale, que no está solo; decir la verdad es importante, que la fe da sentido y que Dios es padre y bueno”, agregó.
Finalmente, el vocero dirigió un mensaje a las niñas y niños, recordando la importancia de su valor personal y espiritual, señalando que cada uno es importante y acompañado por Dios en su desarrollo diario.