San Luis Potosí, SLP.- San Luis Potosí tiene hospitales de primer mundo, pero una logística de tercer nivel. El Clúster de Turismo Médico y Salud atraviesa un estancamiento que combina una infraestructura privada de lujo con una desconexión logística alarmante, una fuga de talento constante y una crisis de insumos en el sector público. Lo que fue proyectado como el motor de desarrollo para convertir a la entidad en un referente de salud nacional, se ha transformado en el reflejo de un modelo que, aunque cuenta con la capacidad técnica, no logra consolidarse por factores externos que la administración no ha podido resolver.
Inestable conectividad aérea
A pesar de contar con una base hospitalaria de alta especialidad, el crecimiento hacia el exterior se mantiene paralizado debido a que el Aeropuerto Internacional Ponciano Arriaga solo cuenta con vuelos directos hacia Chicago, Dallas y Houston. La falta de vuelos internacionales directos desde regiones clave de Estados Unidos y Canadá obliga a los pacientes a realizar escalas complejas, lo que desincentiva la elección de la capital potosina frente a competidores como Monterrey o Querétaro. Actualmente, el aislamiento logístico es el principal obstáculo identificado por el organismo para atraer la derrama económica proyectada desde hace una década.
“No sirve mucho estar invirtiendo en modelos de clusterización médica cuando no van a poder llegar los pacientes”, mencionó el presidente del Clúster de Turismo Médico, Manuel Galván Arroyo.
Falta de incentivos para retener a los especialistas
Existe una tendencia creciente donde enfermeros y técnicos especializados, formados bajo los estándares de las facultades locales, optan por emigrar hacia Europa o Canadá, debilitando la operatividad de las clínicas que integran el clúster. La pérdida de dichos talentos a falta de incentivos compromete la atención personalizada y bilingüe que el mercado internacional demanda para procedimientos complejos.
Escasez de medicinas
Mientras el clúster busca posicionar a San Luis Potosí como un destino de vanguardia, la percepción del sistema sanitario se ve afectada por las carencias en el sector público a nivel nacional. Entre 2025 y 2026, la falta de fármacos especializados y el retraso en las campañas de vacunación han generado una imagen de inestabilidad sistémica en toda la región. El alza en los costos de suministros médicos afecta de manera directa a las clínicas pequeñas, creando una brecha donde la medicina de alta especialidad convive con un entorno de escasez de materiales básicos.
Telemedicina: Una digitalización incompleta
El seguimiento de los pacientes nacionales e internacionales una vez que abandonan la entidad sigue siendo una asignatura pendiente. La tendencia global exige plataformas de telemedicina robustas y expedientes electrónicos homologados internacionalmente, herramientas que el organismo aún se encuentra digitalizando. La pérdida de contacto entre el médico potosino y el paciente extranjero tras las consultas o cirugías reduce la confianza en el servicio a largo plazo, limitando las posibilidades de que la entidad sea vista como un centro de salud integral y no solo como un lugar de paso para intervenciones aisladas o ambulatorias.
Un organismo sin fuerza política
A la crisis logística se suma la necesidad de una representación que trascienda la iniciativa privada. El clúster requiere que los gobiernos estatales y municipales logren empatar la infraestructura hospitalaria con una estrategia de transporte aéreo y seguridad carretera que garantice la estancia del turista de salud. Sin una coordinación efectiva entre las autoridades y los prestadores de servicios privados, el proyecto del “Mini Houston” potosino se queda en una aspiración técnica que no encuentra el respaldo operativo necesario para competir en el mercado global.
Un esquema operativo poco convencional
A diferencia de otros de organismos, el Clúster de Turismo Médico no se rige por sesiones periódicas, sino que opera como una red dinámica de servicios entre sus afiliados. Bajo este modelo de gestión, cada transacción realizada dentro de la red genera una aportación económica que se reinvierte en el sector. Manuel Galván Arroyo explica que este recurso no solo alimenta la operatividad del Clúster, sino que se destina a apoyar a la población vulnerable, logrando un equilibrio entre la actividad económica y la asistencia social.
Crecimiento con retos estructurales
El Presidente del Clúster Médico ha señalado que son 300 empresas y más de mil 400 servicios de salud los que lo conforman. Asimismo, el clúster ha construido vínculos con 25 estados y 14 países. Sin embargo, su consolidación no depende únicamente de su alcance internacional. La apuesta por la industrialización del sector, ante el contexto arancelario, busca atraer empresas farmacéuticas y de dispositivos médicos para sustituir importaciones, en un entorno donde aún persisten desafíos logísticos.
Subcontratación de servicios
En medio de la expansión del sector, cada vez más hospitales y centros médicos han optado por subcontratar servicios como ambulancias, laboratorios e insumos médicos, en busca de reducir costos operativos y simplificar su administración, afirmó Manuel Galván.
El dirigente explicó que este modelo ha impulsado la creación de una red de proveeduría local que acompaña el crecimiento de la industria médica en la entidad, al permitir que los hospitales ya no asuman toda la carga operativa. “Pueden tener diferentes opciones, más de un proveedor, lo que representa ahorros y hace más competitiva la atención médica en precios”, señaló.
No obstante, advirtió que esta tendencia también responde a limitaciones estructurales, como la incapacidad del sector público para garantizar servicios básicos, lo que ha acelerado la dependencia del esquema privado.
La infraestructura no lo es todo
La combinación de hospitales boutique, falta de conectividad, fuga de especialistas e incertidumbre en el abasto de insumos dibuja un panorama de estancamiento. El estado tiene los médicos y tiene los hospitales, pero carece de la estructura de servicios periféricos necesaria para que el modelo funcione. Actualmente, el organismo opera con una capacidad hospitalaria envidiable que, sin embargo, permanece subutilizada para el mercado internacional debido a problemas que ocurren fuera de los consultorios.
Si las autoridades no asumen su parte en la conectividad y seguridad, el “Mini Houston” seguirá siendo un sueño de quirófano en una ciudad aislada. El problema ya no es médico, es político.