La empresa registró ventas por 84 mil 500 millones de pesos, con un crecimiento de 10.6 por ciento en moneda local, aunque este se reduce a 5.5 por ciento al ajustarlo a dólares
La apuesta de Bosch, compañía alemana, dedicada a la fabricación de autopartes, electrodomésticos y tecnología industrial, por México se mantiene como eje de su estrategia en Norteamérica, en un entorno marcado por presiones arancelarias, volatilidad cambiaria y la próxima revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con Alexander Firsching, presidente de Bosch México, el País se ha consolidado como una base estratégica de manufactura para la compañía, de donde proviene 90 por ciento de sus ingresos en la región.
En 2025, la empresa registró ventas por 84 mil 500 millones de pesos, con un crecimiento de 10.6 por ciento en moneda local, aunque este se reduce a 5.5 por ciento al ajustarlo a dólares, reflejo del impacto del tipo de cambio.
Firsching destacó que la presencia productiva en México -donde la firma cuenta con dos plantas- le permite mantener ventajas frente a competidores globales, particularmente en un contexto de relocalización de cadenas productivas.
"Los aranceles al aluminio y al acero tienen un efecto directo en nuestros productos, como refrigeradores, pero es un impacto generalizado. Nuestra presencia en la región, cerca de Estados Unidos, representa una ventaja frente a competidores asiáticos", señaló.
En este contexto, la compañía ha optado por fortalecer su integración regional. En el negocio de autopartes, cumple en su mayoría con el requisito de 75 por ciento de contenido regional exigido por el Gobierno de Estados Unidos, lo que le permite mitigar parte de la presión arancelaria.
No obstante, Firsching advirtió que un endurecimiento de estas reglas representaría un reto, dado que aún depende de componentes provenientes de otras regiones, principalmente de China.
Como parte de su estrategia, Bosch ha intensificado el desarrollo de proveeduría local mediante su participación en la Industria Nacional de Autopartes (INA) y la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria (Camexa).
El objetivo es reducir la dependencia externa sin perder competitividad en costos, calidad y tiempos de entrega, aunque se trata de un proceso que tomará tiempo.
Además, la compañía busca diversificar su portafolio más allá del sector automotriz. Firsching señaló que el segmento de aire acondicionado crece a un ritmo de 8 por ciento anual, lo que abre nuevas oportunidades de inversión.
Pese al entorno de presión comercial, la empresa considera que la región puede fortalecerse en el largo plazo.
"La competencia obliga a mejorar", afirmó Firsching, al señalar que Norteamérica podría emerger como una región más integrada y resiliente.