Incidencia del bullying y su concentración en sectores educativos
En la entidad potosina, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que el 70 por ciento de los casos de bullying se registran en escuelas privadas, mientras que el 30 por ciento restante ocurre en instituciones públicas, una tendencia que ha sido atribuida por la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado (SEGE) a una relajación en la disciplina dentro de las aulas, situación que ha encendido alertas sobre la necesidad de fortalecer mecanismos de control, convivencia y atención en ambos sectores educativos.
A nivel local, no existe una cifra exacta consolidada, sin embargo, especialistas estiman que se registran entre 10 y 12 reportes de acoso escolar de manera semanal, lo que evidencia la persistencia del problema en distintos niveles educativos, principalmente en primaria y secundaria, aunque no es exclusivo de estos grados, ya que también se presenta en educación media superior e incluso superior.
El origen del problema: factores sociales, familiares y culturales
De acuerdo con Jaime Sebastián Galán Jiménez, investigador y director de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el bullying no surge de manera espontánea, sino que se construye a partir de factores sociales, culturales y familiares que moldean las conductas de niñas, niños y adolescentes, quienes reproducen patrones aprendidos en su entorno.
El especialista explicó que el acoso escolar inicia con conductas aparentemente menores como burlas, exclusión o robo de pertenencias, pero con el tiempo puede escalar hasta agresiones físicas, lo que coincide con la postura de la investigadora Fátima Asensi, quien sostiene que cuando ocurre un golpe, previamente ya existieron otras formas de violencia que no fueron atendidas.
En este contexto, se advierte que muchas conductas violentas han sido normalizadas en la sociedad, lo que provoca que se justifiquen o minimicen, además de que con frecuencia se responsabiliza a la víctima en lugar de atender las causas que originan la agresión, perpetuando así el ciclo de violencia.
Entornos que influyen en la violencia escolar
El fenómeno del bullying también está estrechamente relacionado con el contexto social en el que se desarrollan los estudiantes, incluyendo factores como la colonia, el entorno familiar y las condiciones comunitarias, que influyen en la forma en que niñas, niños y jóvenes ejercen o enfrentan la violencia, incluso como una forma de obtener reconocimiento social o evitar convertirse en víctimas.
Asimismo, se ha identificado que estados emocionales como la depresión pueden manifestarse en jóvenes a través de conductas agresivas, lo que complejiza aún más la atención del problema, ya que no solo implica sancionar conductas, sino entender el trasfondo emocional y psicológico de quienes participan en estas dinámicas.
A nivel nacional, las estadísticas reflejan un panorama preocupante, con cientos de casos de violencia física registrados y encuestas que indican que alrededor del 66 por ciento de las personas ha experimentado algún tipo de violencia en su entorno, lo que refuerza la idea de que el bullying es una extensión de problemáticas sociales más amplias.
Consecuencias y casos graves
La violencia escolar no solo afecta el desempeño académico, sino que puede tener consecuencias graves en la salud física y emocional de los estudiantes, llegando incluso a poner en riesgo la vida, como ha ocurrido en diversos casos documentados en el país donde menores han fallecido a causa de agresiones relacionadas con el bullying.
En San Luis Potosí, durante 2025, cerca de 120 estudiantes de nivel básico requirieron atención hospitalaria tras incidentes ocurridos dentro de sus escuelas, de los cuales aproximadamente el 80 por ciento correspondió a fracturas, lo que evidencia la gravedad de algunos episodios de violencia dentro de los planteles educativos.
Respuesta institucional y acciones legislativas
Ante este panorama, el Congreso del Estado ha emitido exhortos para fortalecer las acciones de protección a menores y garantizar entornos escolares seguros, mientras que el Gobierno del Estado ha implementado el “Protocolo para la Erradicación del Acoso Escolar”, un instrumento obligatorio para escuelas públicas y privadas que establece medidas de prevención, detección, intervención, seguimiento y no repetición.
Este protocolo busca proteger la integridad física, psicológica y emocional del alumnado, además de promover una cultura de paz mediante la enseñanza de valores, derechos humanos, perspectiva de género y habilidades socioemocionales, involucrando a docentes, directivos, padres de familia y autoridades en una estrategia integral.
Además, las recientes modificaciones a la Ley de Protección a Maestros buscan dotar al personal educativo de mayores herramientas para el manejo de la disciplina y la seguridad dentro de las aulas, con la expectativa de revertir la tendencia de violencia en ambos sectores educativos.
El papel de la familia y la sociedad
Pese a los esfuerzos institucionales, especialistas y ciudadanos coinciden en que la solución al bullying no puede limitarse al ámbito escolar, ya que se trata de un problema que tiene raíces profundas en la formación familiar y social, donde la falta de valores, la ausencia de acompañamiento y la normalización de la violencia juegan un papel determinante.
La psicóloga Alma Verónica Villanueva González señaló que muchos jóvenes que presentan baja autoestima, inseguridad y problemas de autoconcepto en niveles superiores arrastran experiencias de acoso desde etapas previas, lo que demuestra la necesidad de intervenir de manera temprana.
Asimismo, explicó que las causas del bullying pueden estar relacionadas con características físicas, condiciones económicas, diferencias culturales, discapacidad o problemas de aprendizaje, mientras que quienes ejercen la violencia suelen enfrentar carencias afectivas, falta de atención o incluso contextos donde ellos mismos son víctimas de violencia.
En otros casos, la agresión responde a la necesidad de ejercer control o dominio en entornos adversos, lo que evidencia que el problema requiere un enfoque integral que contemple tanto a la víctima como al agresor, así como a su entorno familiar y escolar.
Retos actuales y necesidad de nuevas estrategias
Especialistas advierten que uno de los principales errores en la atención del bullying es creer que la violencia puede resolverse con más violencia, cuando el verdadero reto es generar estrategias basadas en el diálogo, la empatía y la construcción de relaciones sanas. En este sentido, se ha señalado la importancia de implementar acciones conjuntas entre escuelas, familias y sociedad, así como fortalecer programas de acompañamiento psicológico, educación emocional y prevención desde edades tempranas.
Incluso medidas como la revisión de mochilas han permitido detectar objetos peligrosos en algunos casos, aunque su aplicación ha sido limitada debido a cuestionamientos relacionados con la privacidad de los estudiantes.
Un problema que exige atención urgente
El panorama en San Luis Potosí refleja un problema estructural que va más allá de las aulas y que exige una respuesta coordinada y sostenida en el tiempo, donde la participación de todos los actores sociales sea clave para revertir la tendencia.
Mientras las cifras continúan en aumento y los casos siguen evidenciando la gravedad de la situación, la demanda es clara: transformar las escuelas en espacios seguros, inclusivos y libres de violencia, donde niñas, niños y adolescentes puedan desarrollarse plenamente sin miedo, y donde el respeto y la empatía sean la base de la convivencia.