El consumo de alcohol al conducir se ha consolidado como uno de los principales factores detrás del repunte de accidentes viales en San Luis Potosí tras la pandemia, en un contexto donde además persisten otras causas críticas como el uso del teléfono celular, la imprudencia y la falta de pericia al volante.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los percances relacionados con el alcohol muestran una tendencia sostenida al alza en los últimos años, con un incremento más evidente después del periodo de contingencia sanitaria.
En 2017 se registraron 4 mil 477 accidentes, de los cuales 214 estuvieron vinculados al consumo de alcohol. Para 2018, la cifra total subió a 5 mil 45 percances, con 196 casos asociados a esta causa.
Durante 2020, en plena pandemia, se reportaron 4 mil 745 accidentes, con 209 casos relacionados con aliento alcohólico. Sin embargo, el repunte comenzó a notarse con mayor claridad a partir de 2021, cuando se contabilizaron 5 mil 458 percances, de los cuales 245 estuvieron ligados al consumo de alcohol.
El incremento más significativo se observa en años recientes. En 2023 se alcanzaron 6 mil 775 accidentes viales, con 333 casos confirmados por conducir bajo los efectos del alcohol, uno de los niveles más altos registrados. Para 2024, último dato disponible, se reportaron 6 mil 731 accidentes, de los cuales 299 estuvieron relacionados con esta condición, lo que confirma una incidencia elevada.
Capital concentra la mayoría de casos; multas elevadas, pero persiste la conducta
El desglose más reciente muestra que la capital potosina concentra la mayor parte del problema, con 218 accidentes vinculados al alcohol en 2024, posicionándose como el municipio con mayor incidencia. En otras regiones del estado, aunque en menor escala, el fenómeno se mantiene constante:
Santa María del Río: 21 casos; Rioverde: 17; Salinas: 13; Villa de Reyes: 12; Tamazunchale: 8; Ciudad Fernández: 4; Ébano, Soledad y Tamuín: 1 caso cada uno. A nivel nacional, el Inegi reportó en 2020 un total de 51 mil 237 infracciones por conducir en estado de ebriedad, de las cuales mil 362 correspondieron a San Luis Potosí, reflejando la magnitud del problema.
Para 2025, en la entidad se contabilizaron 786 sanciones por esta misma causa. El Reglamento de Tránsito de la capital establece sanciones severas: conducir bajo los efectos del alcohol implica una multa de 240 UMA, equivalente a 28 mil 154.40 pesos, la cual debe cubrirse en un plazo de 30 días hábiles.
Celular y errores humanos agravan el panorama
A este escenario se suma otro factor determinante: el uso del teléfono celular, identificado como la principal causa de accidentes en la capital potosina, al estar presente en alrededor del 40% de los siniestros viales. Las autoridades advierten que el problema de fondo sigue siendo el factor humano, ya que la mayoría de los percances derivan de distracciones, imprudencias o falta de habilidades al conducir, donde el celular y el alcohol se combinan como riesgos letales.
Aumentan las consecuencias: más muertes y delitos
El impacto de estas conductas ya se refleja en indicadores más graves. En el primer trimestre de 2026 se registraron 14 casos de homicidio culposo por hechos de tránsito, frente a 8 en el mismo periodo de 2025, evidenciando un incremento considerable en la letalidad de los accidentes.
Motociclistas, entre los más afectados
Uno de los grupos más vulnerables sigue siendo el de los motociclistas. Tan solo en los primeros días de abril de 2026 se contabilizaron: 8 motociclistas fallecidos y 2 personas lesionadas. Entre las causas destacan choques contra objetos fijos, atropellamientos y derrapes, lo que refleja condiciones de riesgo agravadas por la exposición y, en muchos casos, la conducción riesgosa.
Problema creciente de seguridad vial
La suma de factores, alcohol, uso del celular e imprudencia, configura un panorama complejo en San Luis Potosí, donde los accidentes viales no solo van en aumento, sino que también son cada vez más graves. Los datos evidencian que, pese a sanciones económicas elevadas y campañas preventivas, las conductas de riesgo persisten, consolidando a los accidentes de tránsito como un problema prioritario de seguridad pública y salud en la entidad.