Todos necesitamos tener dirección. Porque, hay instantes, en qué nos sentimos perdidos
Sin embargo, es bueno saber: cuál es la puerta que hay que tocar, para encontrar la salida.
En esta vida,hay muchoscaminos, pero, no todos son acertados.
Por tanto, es necesario contar con alguien, que nos indique: cuál es la puerta que se debetocar, y que de paso a la libertad.
Hoy, abundan las propuestas, los consejos y los guías; pero, no todos buscan nuestro bien.
No cualquier guía,va a llevarnos, a donde lo necesitemos; tal veznos lleve,a donde él, pretendeque lleguemos.
Por eso, hay que tocar lapuerta, que abre hacia la liberad; siendo conscientes, de que no todas las puertas tienen salida.
Hoy dice el Señor: “Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir encontrará pastos” (Jn.10).
Solo en el Señor, podremos encontrar el pasto, que alimenta, que nutre, y da sentido a la existencia.
Aunque, para eso, hay que dejarse llevar por lo que dicta el corazón. Ya que, este, sabe detectar, en dónde está la salvación.
Dice el salmo 26: “El corazón me dice que te busque, y buscándote estoy”.
Si tenemos la certeza, de saber dónde está el bien, entonces, hay que seguir lo que dicta el corazón.
Dice el Evangelio: “Y cuando ha sacado a todas las ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz”. ( Jn 10).
Sigamos la voz del que nos ama, y está dispuesto a morir por nosotros; nunca dejemos de seguir, y confiar en Dios.
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.
Palabra del Señor