La salud mental en San Luis Potosí enfrenta un panorama preocupante: mientras las cifras oficiales muestran una alta incidencia de depresión y enfermedades neurológicas, especialistas advierten que la ansiedad y la depresión están impactando cada vez más a jóvenes, con un repunte que se intensificó tras la pandemia de COVID-19.
Cifras oficiales: así cerró 2025 y avanza 2026
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, San Luis Potosí cerró 2025 con 3 mil 425 casos de depresión, mientras que para 2026, hasta la semana epidemiológica 13, ya se contabilizan 778 casos. Aunque la cifra de este año aún es parcial, la tendencia indica que la depresión se mantiene como uno de los principales problemas de salud mental en la entidad, con una incidencia considerablemente mayor en mujeres.
En cuanto a enfermedades neurológicas, el estado registró en 2025 un total de 173 casos de Parkinson y 61 de Alzheimer. Para 2026, los registros suman 37 casos de Parkinson y apenas 4 de Alzheimer, lo que sugiere un comportamiento estable o incluso a la baja en estos padecimientos, a diferencia de la depresión.
Jóvenes, en el centro de la crisis
El psiquiatra y psicoterapeuta Ernesto Amaury Peñuelas González advirtió que los trastornos afectivos han mostrado un crecimiento notable, especialmente entre jóvenes de 14 a 25 años. Señaló que, aunque anteriormente estos padecimientos eran más comunes en adultos, actualmente se observan con mayor frecuencia en adolescentes y jóvenes, sin dejar de presentarse en mayores de 30 años. “El incremento ya se venía dando, pero se intensificó tras la pandemia, no solo por las pérdidas humanas, sino por el impacto social, económico y el aislamiento prolongado”, explicó.
Pandemia y aislamiento: detonantes clave
El especialista indicó que factores como la suspensión de actividades, la ruptura de rutinas y la disminución de la convivencia social generaron una mayor presión emocional. En particular, el confinamiento afectó las habilidades de interacción en jóvenes, al sustituir el contacto directo por la comunicación digital, lo que ahora se traduce en dificultades para relacionarse de manera presencial.
Ansiedad y depresión: síntomas que escalan
Peñuelas González detalló que la depresión se manifiesta con tristeza persistente, vacío emocional o pérdida de interés, mientras que la ansiedad se relaciona con miedo constante, preocupación y sensación de urgencia. Ambos padecimientos pueden coexistir y evolucionar si no se atienden, pasando de síntomas como irritabilidad o bajo rendimiento, hasta ideación suicida y conductas autolesivas.
Rezago en atención y servicios saturados
Pese al aumento en la demanda de atención, el especialista advirtió que existe un rezago importante en los servicios de salud mental. Aunque el número de profesionales ha crecido, sigue siendo insuficiente. A esto se suma la saturación en instituciones públicas, donde las consultas suelen espaciarse, dificultando el seguimiento de los pacientes. También influyen procesos administrativos que interrumpen tratamientos, así como la concentración de especialistas en grandes ciudades, lo que limita el acceso en estados como San Luis Potosí.
Datos universitarios reflejan la magnitud
El problema también queda evidenciado en el ámbito educativo. El Diagnóstico de Salud Mental Estudiantil 2025 de la UASLP revela que: 18.7% del alumnado presenta depresión grave; 14.8% está en riesgo de autolesión; y
56.8% reporta niveles de ansiedad de bajos a altos. Estas cifras reflejan la dimensión de la crisis de salud mental entre jóvenes potosinos.
Menos estigma, pero más casos
A pesar del panorama, el especialista destacó que el estigma hacia la atención psicológica y psiquiátrica ha disminuido, lo que ha permitido que más personas busquen ayuda. Sin embargo, advirtió que esto también hace más visible un problema que sigue creciendo y requiere mayor atención institucional.
Un problema que no cede
El comparativo entre 2025 y 2026 muestra que, aunque no hay incrementos abruptos en enfermedades neurológicas, la depresión y la ansiedad mantienen una tendencia preocupante, especialmente entre jóvenes.
Especialistas coinciden en que el reto no solo está en atender los casos existentes, sino en fortalecer la prevención, la detección temprana y ampliar la cobertura de servicios de salud mental en San Luis Potosí.