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Memoria y poder: ''La Casa de los Espíritus'', de Isabel Allende

La historia expone cómo una élite conservadora, representada por Esteban Trueba (Alfonso Herrera), se aferra a sus privilegios frente a los intentos de transformación social

"La Casa de los Espíritus", de Isabel Allende, es mucho más que una novela familiar atravesada por lo mágico y lo íntimo: es una lectura profunda sobre las tensiones políticas y sociales que marcaron a América Latina durante el siglo 20.

A través de la historia de la familia Trueba, la autora construye un retrato complejo de un país que transita entre el autoritarismo, los intentos de transformación social y la violencia institucionalizada, y ahora llega el próximo 29 de abril en formato de serie a Prime Video.

La historia expone cómo una élite conservadora, representada por Esteban Trueba (Alfonso Herrera), se aferra a sus privilegios frente a los intentos de transformación social.

"Es una historia que habla de las cicatrices y las heridas que compartimos como región, de lo que ocurre desde Río Bravo hasta la Patagonia; de alegrías, virtudes y cicatrices que compartimos, algunas que siguen doliendo y otras que se gestaron, curiosamente, en un momento muy específico y muy similar.

"Esta serie también habla de eso: de una polarización tan brutal que se vivía en esa época y, al mismo tiempo, hoy en día, no solamente en México o en la región, sino prácticamente en todo el mundo", dijo Herrera, en entrevista.

En ocho capítulos, la serie retrata un país tensionado por la lucha de clases, donde los movimientos populares buscan justicia, pero terminan enfrentando la represión, la violencia y el autoritarismo. Esa dimensión política no es abstracta: se encarna en cuerpos, en familias, en heridas que atraviesan generaciones.

Pero también coloca en el centro a las mujeres en diferentes etapas de su vida: Clara (Nicole Wallace y Dolores Fonzi), Blanca (Sara Becker y Fernanda Urrejola) y Alba (Rochi Hernández), quienes no sólo sobreviven a un sistema patriarcal, sino que lo cuestionan.

Además, está Férula Trueba (Fernanda Castillo), hermana de Esteban, quien se desarrolla en una estructura social que limita a las mujeres al deber y al servicio, anulando sus deseos individuales.

"Siento que es una novela y una serie que traen la memoria del amor y de cómo salvarnos a nosotros mismos, de lo que vas a dejar como herencia a las generaciones que vienen. Creo que es un proyecto que va a dialogar con la memoria y la identidad", comentó Fonzi.

"Es una historia que intenta escapar de ese patriarcado a través de la magia, y es lo que la hace tan poderosa. También que esté arriesgada a algo tan honesto como el realismo mágico, la magia y la espiritualidad que hay en Latinoamérica, donde lo raro es real", agregó Wallace.

A diferencia de su primera adaptación, estrenada en 1993 y llena de figuras hollywoodenses como Meryl Streep, la serie cuenta con un elenco totalmente iberoamericano, compuesto además por Maribel Verdú, Pedro Fontaine, Nicolás Francella, Juan Pablo Raba, entre otros.

"Es una suma de intenciones muy claras de todos: construir algo que nos hablara de Latinoamérica, de nuestro legado, de nuestra identidad, de nuestras raíces. Se logró todo con mucha claridad para no perdernos en la presión y la responsabilidad de lo enorme del proyecto, y así mantenernos conectados con la humanidad", agregó Castillo.

Allende dejó su obra, que ha vendido más de 70 millones de copias alrededor del mundo, en manos de Andrés Wood, Javiera Balmaceda y Francisca Alegría, quienes figuran como showrunners del proyecto, en el que además Eva Longoria funge como productora junto a la propia escritora.

"Es ponerla en otro lugar, donde en esa memoria también hay goce, humor, espacios de solidaridad y crecimiento, todo cruzado por la tragedia, la crueldad y una justicia social que evoluciona", aseguró la autora.

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