Enrique Metinides fotografió la muerte durante décadas en la Ciudad de México. Desde niño trabajó entre accidentes, escombros y escenas de nota roja, y con el tiempo sus imágenes comenzaron a circular también en galerías y espacios de arte.
A partir de su obra profesional se construyó Ciudad de Muertos, la reciente película de J.M Cravioto que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), en la competencia oficial por el Premio Mezcal.
La cinta es una ficción que toma como base el trabajo de Metinides entre 1930 y 1980. Sigue a Enrique, un fotógrafo forense que queda envuelto en la investigación de un agente del servicio secreto cuando aparece un cadáver dentro de una maleta.
"El cuestionamiento que Enrique se hace a sí mismo de si la obra que está haciendo y el trabajo que tiene son, de alguna manera, dignos o dignifican, ya sea su labor como fotógrafo o a la sociedad en la que se desenvuelve; creo que ahí están las claves del relato", apuntó J.M Cravioto (Autos, Mota y Rocanrol, Olimpia) en entrevista.
El director y el productor Eduardo Díaz Casanova evitaron la biografía filmada. Con Bernardo Esquinca en el guion, construyeron una historia desde la obra de Metinides y no desde su cronología.
"Realmente, cuando iniciamos con este proyecto queríamos alejarnos de esta cosa biográfica de él, que aunque es muy interesante y de la que tomamos muchísimos elementos -por ejemplo su gusto por las ranas y otros detalles que están dentro de la película-, queríamos hacer algo que más bien te hiciera sentir que estaba Metinides presente en toda la película: que fuera muy atmosférico, que lo vieras, que fuera muy sensorial y que su obra estuviera ahí, más allá de cualquier cosa", señaló Díaz Casanova.
En el proceso de escritura partieron de una versión más lineal del guion y luego optaron por contarla desde la relación de Metinides con lo que fotografiaba.
"Había una conexión del personaje con los humanos que estaba retratando y esas fueron las claves de la película; es decir, quiénes eran entonces esos humanos para él, si ya estaban muertos.
"Había una afectación de ellos en él, porque lo dijo, están los testimonios de sentir dolor por el que está fotografiando, de pasar de detrás de la lente a delante de la lente, de involucrarse con sus personajes, incluso después de muertos o heridos", dijo el director.
La construcción de Enrique
Jero Medina llegó al proyecto por casting sin saber que interpretaría a Enrique y, entre lecturas de archivo y conversaciones con el director, fue encontrando puntos de contacto con el personaje.
"Su papá le había regalado una cámara Browning, una cámara chiquita, cuando era pequeño, que fue lo que lo impulsó a seguir su carrera. Y mi papá es cineasta, también es fotógrafo y él también me regaló una, la misma cámara básicamente que le dieron a Enrique.
"Ver todos los libros a los que tuve acceso me ayudó a darle forma al personaje; aunque no es una película biográfica y la manera de hablar no es exacta, al final su trabajo lo teníamos enfrente todo el tiempo y eso te ayuda a mantenerte sumergido", explicó Medina.
Producción en blanco y negro
La cinta, rodada en blanco y negro en distintas locaciones de la Ciudad de México, cuenta también con actuaciones de Gustavo Sánchez Parra, Alisson Santiago y Gerardo Trejo Luna, entre otros.
La producción encabezada por Península Films & Entertainment y Pirexia Films retoma encuadres, escenas de accidente y motivos reconocibles del archivo del fotógrafo para incorporarlos a la investigación policial que atraviesa la película.
Metinides, quien falleció en 2022, conoció el proyecto en vida y figura en la cinta como productor póstumo.
Proyecciones:
24 de abril
20:00 horas
Cinépolis Galerías Guadalajara