Metales pesados, presentes en partículas finas del aire
El especialista explicó que estos contaminantes se detectan a partir del análisis de partículas atmosféricas, particularmente aquellas de tamaño fino, menores a 2.5 micras (PM2.5), en las que se concentra la mayor cantidad de metales. Detalló que la medición se realiza mediante filtros que permiten cuantificar la concentración total de partículas suspendidas, y posteriormente, mediante estudios químicos, se identifica su composición.
En términos generales, indicó que cerca del 50 por ciento de estas partículas está compuesto por materiales orgánicos, mientras que alrededor del 40 por ciento corresponde a compuestos inorgánicos, dentro de los cuales se encuentran metales como cobalto, cromo, hierro, manganeso, níquel, zinc, aluminio, cobre y plomo.
Seis años de estudios revelan niveles “considerables”
Barrera López señaló que esta caracterización se ha realizado de manera constante en San Luis Potosí durante los últimos seis años, arrojando resultados que calificó como “considerables”. Explicó que estos niveles están relacionados, en gran medida, con la actividad industrial vinculada a la extracción, fundición y transformación de metales, procesos que generan emisiones contaminantes. El investigador sostuvo que una de las principales problemáticas es la falta de eficiencia en estos procesos industriales, lo que provoca la liberación de partículas que se dispersan hacia distintas zonas urbanas.
Fallas en control de emisiones agravan el problema
A diferencia de otros países donde los controles ambientales son más estrictos, en México persisten deficiencias tanto en la caracterización como en la verificación de emisiones contaminantes. Barrera López advirtió que estas descargas no solo representan un problema ambiental, sino también pérdidas económicas para las propias industrias, ya que implican desperdicio de materiales que terminan en el aire. Asimismo, subrayó que este fenómeno no es reciente, pues se ha presentado desde hace al menos dos o tres décadas en la entidad.
Dimensión del impacto infantil
Además de los efectos documentados en la salud, estimaciones recientes advierten que alrededor de 3 de cada 10 niñas y niños podrían estar expuestos a condiciones asociadas con la presencia de metales pesados en su entorno, lo que amplía la escala del problema más allá de los casos clínicamente identificados.
Este indicador permite observar que la exposición no se limita a zonas específicas o a situaciones aisladas, sino que puede formar parte de las condiciones cotidianas en distintos espacios urbanos, particularmente en áreas cercanas a fuentes de emisión. En este sentido, el dato refleja la amplitud del fenómeno y su posible alcance en la población infantil, más allá de los diagnósticos formales.
Zona industrial, principal foco de contaminación
El especialista explicó que, si bien el desarrollo industrial es necesario para el crecimiento económico, también implica la obligación de establecer controles más estrictos sobre las emisiones. En este sentido, destacó que en San Luis Potosí las emisiones provenientes de la zona industrial, particularmente en áreas cercanas a Villa de Pozos y Soledad, tienden a desplazarse hacia la capital, afectando la calidad del aire en zonas habitacionales.
Muertes asociadas a la contaminación van en aumento
De acuerdo con el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud (IHME), la exposición a contaminantes atmosféricos, especialmente partículas finas (PM2.5) y gases nocivos, está relacionada con un número significativo de defunciones. A nivel mundial, la contaminación del aire contribuyó a casi 7.9 millones de muertes en 2023, posicionándose como el segundo factor de riesgo de mortalidad más importante, solo por debajo de la hipertensión arterial.
En el caso de San Luis Potosí, datos regionales del propio IHME muestran una tendencia preocupante: entre 1990 y 2023 las muertes asociadas a la contaminación del aire aumentaron en un 47 por ciento, al pasar de mil 123 a mil 658 defunciones. Aunque los reportes oficiales no siempre desagregan las causas específicas por tipo de contaminante, estas cifras evidencian un incremento sostenido en el impacto de la mala calidad del aire en la salud de la población.
Niños, los más vulnerables a los efectos del plomo
Respecto a los efectos en la salud, el investigador detalló que la exposición a metales pesados puede darse por inhalación, ingestión o contacto dérmico. Subrayó que los menores de edad son el grupo más vulnerable, ya que pueden presentar alteraciones en su desarrollo intelectual, además de padecimientos neurológicos derivados de la exposición prolongada al plomo. Además, estas sustancias están relacionadas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, lo que incrementa el riesgo en la población general.
Alergias respiratorias se intensifican
Barrera López explicó que en San Luis Potosí existe una combinación de factores que agravan los problemas respiratorios, ya que los metales pesados interactúan con ciertos tipos de polen presentes en la región.
Esta combinación potencia los procesos inflamatorios, generando un aumento en casos de alergias y enfermedades respiratorias. Agregó que, además de los niños, los adultos mayores también forman parte de la población vulnerable, aunque insistió en que los efectos más severos se presentan en la infancia.
Zonas de mayor riesgo y antecedentes históricos
En cuanto a las áreas más afectadas, el investigador indicó que las zonas cercanas a focos de emisión, como instalaciones industriales o metalúrgicas, presentan mayores niveles de exposición. También mencionó antecedentes en la zona norte de la ciudad, donde históricamente han operado plantas que generan compuestos metálicos, lo que ha dejado un impacto ambiental acumulado.
Urge reforzar estudios y regulación ambiental
Finalmente, Barrera López advirtió que son limitados los grupos que realizan estudios especializados sobre estos contaminantes, por lo que consideró urgente fortalecer la investigación científica en la materia. Señaló que es necesario analizar a detalle la composición de las partículas y, sobre todo, implementar mayores controles y verificaciones en la industria. El investigador concluyó que los efectos de la contaminación por metales pesados no solo impactan a la población en general, sino también a las propias familias vinculadas a estas actividades, lo que convierte este problema en un reto de salud pública que requiere atención inmediata.