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Industria y expansión urbana agravan la crisis ambiental en SLP

Contaminación del aire, crecimiento desordenado y vigilancia insuficiente colocan a la zona metropolitana en foco rojo

San Luis Potosí enfrenta una presión ambiental creciente que combina factores globales y problemas locales que se han intensificado con el desarrollo urbano e industrial. Aunque el cambio climático marca la pauta a nivel regional, en la capital potosina el deterioro de la calidad del aire comienza a perfilarse como una de las principales alertas, particularmente en zonas donde la industria convive de forma directa con áreas habitacionales.
 
De acuerdo con el asesor del proyecto “Restauración de Ecosistemas y Medios de Vida Sostenibles en el Corredor Biocultural Centro Occidente de México”, Josafat Contreras Domínguez, los estados que integran la región Centro-Bajío —entre ellos San Luis Potosí— comparten desafíos estructurales como la degradación ambiental, la fragmentación de hábitats, la actividad minera y la contaminación de mantos freáticos. Estos factores, advierte, están impactando de manera directa tanto a los ecosistemas como a las comunidades.
 
Sin embargo, en el contexto local, especialistas y autoridades coinciden en que el problema adquiere matices particulares. La expansión urbana sin una planeación adecuada ha permitido que zonas industriales queden prácticamente incrustadas en colonias, generando una exposición constante de la población a contaminantes.
 
En el norte de la capital potosina, vecinos han denunciado la operación irregular de una empresa que presuntamente realiza quemas clandestinas durante la noche, lo que ha encendido las alertas sobre la supervisión ambiental. Aunque en inspecciones previas no se detectaron emisiones visibles, los reportes ciudadanos insisten en que las actividades contaminantes ocurren fuera de los horarios habituales de revisión.
 
Ante este escenario, la titular de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM), Sonia Mendoza, informó que, en coordinación con Protección Civil Estatal, se implementarán operativos nocturnos para inspeccionar a empresas con antecedentes de denuncias. La estrategia busca cerrar el margen a prácticas irregulares que podrían estar contribuyendo a la mala calidad del aire.
 
“El crecimiento de la ciudad también nos obliga a reforzar la vigilancia ambiental”, ha señalado la funcionaria, al tiempo que reconoció que la infraestructura actual resulta insuficiente para medir con precisión el impacto de las emisiones contaminantes.
 
Actualmente, la entidad cuenta con cinco casetas de monitoreo de calidad del aire, una cifra que ya resulta limitada frente al ritmo de expansión urbana e industrial. Por ello, SEGAM ha propuesto al Congreso del Estado la instalación de dos nuevas estaciones que permitan ampliar la cobertura y mejorar la detección de contaminantes.
 
El panorama deja en evidencia que, más allá de los fenómenos globales, el principal reto ambiental de San Luis Potosí está en su propio modelo de crecimiento. La cercanía entre industrias y viviendas, sumada a fallas en infraestructura y supervisión, ha convertido la calidad del aire en un problema cotidiano que, de no atenderse de fondo, podría escalar en consecuencias para la salud pública.
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