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Tu nariz también evolucionó: el olfato humano cambió con la agricultura y la vida moderna

Un estudio revela que nuestra forma de vivir transformó la manera en que percibimos los olores. La evolución del olfato está más ligada a la cultura de lo que se creía.

Un sentido más importante de lo que parece
 
Aunque muchas veces se considera secundario, el olfato ha sido clave en la evolución humana. Investigaciones recientes, publicadas en Cell Reports, muestran que este sentido no solo persiste, sino que ha cambiado junto con nuestro estilo de vida.
 
A lo largo del tiempo, el ser humano ha modificado su cuerpo en respuesta a nuevas necesidades, y el sistema olfativo no es la excepción.
 
Genes, cultura y entorno: una conexión directa
 
El estudio, liderado por la investigadora Lian Deng de la Universidad Fudan de Shanghái, propone que el olfato humano está moldeado por la interacción entre genética, comportamiento y entorno.
 
Esto contradice la idea tradicional de que este sentido se ha deteriorado con la evolución.
 
¿Oler también depende del lenguaje?
 
Uno de los hallazgos más llamativos es la relación entre el olfato y el lenguaje.
 
Las poblaciones cazadoras-recolectoras suelen tener un vocabulario mucho más preciso para describir olores, mientras que en sociedades modernas tendemos a compararlos con referencias conocidas, como “huele a flores”.
 
Diferencias genéticas entre estilos de vida
 
El análisis se centró en los Orang Asli, pueblos indígenas de Malasia con distintos modos de subsistencia.
 
Dentro de ellos, los Negritos (cazadores-recolectores) mostraron genes olfativos mejor conservados y con menos mutaciones, lo que sugiere una mayor capacidad para detectar aromas clave en su entorno.
 
En cambio, grupos más vinculados a la agricultura presentaron mayores cambios genéticos en estos receptores.
 
Olores que ayudan a sobrevivir
 
Los cazadores-recolectores tenían mayor sensibilidad a olores como tierra, frutas y hierbas, esenciales para identificar alimentos en la selva.
 
Por otro lado, en poblaciones agrícolas, algunos genes olfativos evolucionaron hacia funciones distintas. Un ejemplo es el gen OR12D3, relacionado con el metabolismo de la insulina, que podría adaptarse a dietas ricas en carbohidratos.
 
El olfato también cuenta la historia humana
 
Lejos de ser un sentido en decadencia, el olfato refleja cómo hemos evolucionado como especie.
 
Este estudio demuestra que la biología, la cultura y el entorno no evolucionan por separado, sino de manera conjunta, dejando huella incluso en algo tan cotidiano como la forma en que percibimos los aromas.
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