Organizaciones civiles que desde finales de marzo evidenciaron que la fuga de combustible en el Golfo de México se originó en un ducto del complejo Cantarell, en la Sonda de Campeche, a principios de febrero, demandaron ayer que Petróleos Mexicanos (Pemex) asuma su responsabilidad en el caso.
La separación de tres funcionarios de Pemex por el derrame de hidrocarburo, señalaron, no resuelve el problema de fondo que provocó un desastre ambiental que afectó más de 900 kilómetros del litoral.
Demandaron que Pemex no sólo castigue el ocultamiento interno de información, sino que asuma plenamente su responsabilidad institucional por los evidentes daños y afectaciones ambientales.
"El Gobierno federal finalmente reconoció que el derrame masivo en el Golfo de México tuvo su origen en la fuga del ducto Old AK-C de Pemex, como las organizaciones de la sociedad civil documentamos y denunciamos semanas atrás", indicaron en un pronunciamiento difundido este viernes.
"Pero la respuesta política se concentra en tres funcionarios y no en la responsabilidad integral de Pemex como empresa pública del Estado. Despedir a quienes ocultaron información no repara el daño ambiental ni sustituye la obligación de asumir institucionalmente las consecuencias del derrame", plantearon.
CartoCrítica, Conexiones Climáticas, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y otras 37 organizaciones, advirtieron que sigue sin concluirse la estimación del volumen total de hidrocarburo derramado, sin la cual no existe una base seria para dimensionar el daño, evaluar si la respuesta será suficiente, calcular el costo total de la remediación y establecer una reparación proporcional.
Los apoyos económicos ofrecidos a pescadores afectados, subrayaron, no agotan la reparación del daño.
"No sustituyen la compensación por pérdida de ingresos, no reparan las afectaciones a pescadores, prestadores de servicios y comunidades costeras, y mucho menos reemplazan la obligación de restaurar ecosistemas afectados, como es el caso de manglares y arrecifes", apuntaron.
Por lo demás, señalaron, el derrame no es un hecho aislado, sino otra expresión del costo real del modelo basado en combustibles fósiles, que incluye incendios, fugas, derrames, contaminación crónica, afectaciones a la salud y opacidad institucional.
El 30 de marzo pasado, organizaciones ambientalistas acusaron a Pemex de falsear y ocultar información del derrame en el Golfo de México. En un comunicado, informaron que desde 6 de febrero comenzaron a observarse en imágenes satelitales manchas de hidrocarburo en la zona marina frente a Campeche, justo sobre un punto del ducto Old AK C, una línea activa de 36 pulgadas de diámetro que transporta crudo entre la plataforma Akal-C y la Terminal Marítima Dos Bocas.
Esa evidencia desmentía la versión formulada por las autoridades federales, en el sentido de que el derrame inicio el 1 de marzo y se originó por la descarga de un buque no identificado y por emisiones naturales de chapopoteras.
El jueves, Pemex aceptó que la causa del desastre fue una fuga en un oleoducto, sin precisar el motivo de la afectación.